Moscú. La cumbre entre Rusia y la Unión Europea acabó ayer ensombrecida por la detención en Moscú del líder opositor y ex campeón del mundo de ajedrez, Garri Kasparov, el debate sobre derechos humanos y, como se esperaba, sin acuerdos concretos.
En ninguna de las 18 cumbres anteriores los dirigentes de Rusia y de la UE mantuvieron un duelo verbal tan agudo de acusaciones recíprocas sobre derechos humanos sin conseguir alcanzar la mínima comprensión.
El enfrentamiento entre Rusia y la UE sobre derechos humanos quedó reflejado en la conferencia de prensa y sirvió de confirmación a las declaraciones de los mandatarios sobre el "diálogo franco y sincero" que, aseguraron, habían mantenido ante el resto de los problemas existentes.
Acosado por las preguntas de la prensa sobre las detenciones de organizadores de la marcha opositora en Samara, a 200 kilómetros, justo el día de la cumbre, el presidente ruso, Vladimir Putin, arguyó primero que no tenía "nada en contra" de esa manifestación, siempre que se respete la ley y no moleste a otros ciudadanos, y hasta llegó admitir que quizás la policía se había pasado.
"Digo muy abiertamente que espero que aquellos que quieran protestar y expresar su opinión esta tarde puedan hacerlo", le replicó la canciller alemana, Angela Merkel.
Fue entonces cuando Putin admitió de hecho que estaba al corriente de las acciones de la policía, que calificó de "detenciones preventivas que se llevan a cabo en cualquier país del mundo".
Putin comparó lo ocurrido con Kasparov con los recientes desordenes en la ciudad alemana de Hamburgo.
"Allí han detenido a 148 personas y aquí no habrá más de 200 manifestantes", afirmó, tras asegurar que no tiene porqué temer a "grupos marginales, más aun cuando son tan poco numerosos".
Merkel replicó que "no es lo mismo" la actuación de la policía contra manifestantes violentos y la detención de personas que "sólo se dirigen al lugar de manifestación".
Moscú. Unos 100 opositores a la política del presidente ruso, Vladimir Putin, se manifestaron ayer al margen de la cumbre de Rusia con la Unión Europea (UE) en Samara, pese a las medidas de intimidación de la policía.
El acto, que estaba autorizado, transcurrió sin incidentes, según la radio Echo Moskvy. Antes de la llamada Marcha de los Disidentes la policía detuvo temporalmente a varios dirigentes opositores, entre ellos el ex campeón mundial de ajedrez Gari Kasparov. También fue retenido e interrogado el corresponsal en Rusia de la revista germana Focus.
El corresponsal de Focus, Boris Reitschuster, fue detenido junto con Denis Bilunov, un estrecho colaborador de Kasparov, e interrogado durante una hora y media. Los dos fueron arrestados cuando Bilunov trataba de sacar dinero de un banco. El objetivo fue claramente impedir su participación en la marcha, dijo Reitschuster, pues al término de la misma ambos fueron liberados.
En el aeropuerto de Moscú fueron arrestados Kasparov, el polémico autor Eduard Limonov y el activista de los derechos humanos Lev Ponomaryov. El motivo fue alegar que sus billetes de avión eran falsos. Los opositores fueron liberados solamente una vez que hubo partido el último avión a Samara, según el movimiento La Otra Rusia. En cambio, la policía dijo que Kasparov y Limonov lograron llegar a Samara a tiempo para la manifestación. La alianza opositora había convocado la protesta en el centro de la ciudad el mismo día de la cumbre con la UE. Ya en los pasados días había habido numerosas detenciones de personas relacionadas con el movimiento. >dpa |