cada vizcaino genera en su casa 1,13 kilos de basura al día: materia orgánica, plásticos, papel, vidrio... Es una cuestión inevitable. ¿Qué hacer con todos esos residuos, esos miles de toneladas anuales? En gestión de residuos urbanos, Bizkaia ha logrado un equilibrio triangular que pivota entre el reciclaje, la incineración y el depósito en vertedero. A partes iguales. Hoy en día se recicla más, se lleva menos basura al vertedero y todos los municipios de Bizkaia, salvo Bilbao, llevan sus residuos a Zabalgarbi para quemarlos. Cifras que acercan al territorio a los objetivos marcados por la Unión Europea para dentro de tres años.
En 1994 en Bizkaia se reciclaba el 2,8% de la basura urbana; el año pasado, este porcentaje alcanzó el 33%. Cada vez es más común ver en las cocinas vizcainas una bolsa azul, otra amarilla y otra verde; papel, plástico y vidrio que, tras un tratamiento adecuado, tienen una segunda vida. Un esfuerzo que ha permitido absorber el incremento en la generación de residuos, algo menor que lo previsto. No sólo las bolsas domésticas; también los 23 garbigunes son muy utilizados por los vizcainos; el año pasado recogieron más de 47.000 toneladas de inertes, maderas, aceites, restos de podas o neumáticos, entre otros.
La incineradora de Zabalgarbi es otro de los vértices en los que se apoya la gestión de los residuos en el territorio. El año pasado se quemaron en ella 217.739 toneladas, procedentes de todos los municipios del territorio menos Bilbao, que sirvieron para generar el equivalente al consumo de energía de unos 300.000 vizcainos. Estas dos aristas del triángulo han permitido reducir, casi a la mitad, la basura que se acumula en los vertederos durante esta legislatura: del 68,8% en 2003 al 34,4% actual.
el papel de los municipios Además, en esta legislatura se han puesto las bases para la gestión de los residuos urbanos en los próximos años, recogidos en un II Plan Integral que concitó el acuerdo de todos los grupos políticos representados en Juntas Generales, a excepción de Ezker Batua. Un modelo que se basa en la prevención, la reutilización, el reciclaje, el aprovechamiento energético y, finalmente, el vertido. Para ello, se prevé la construcción de varias plantas de compostaje -la central, en Arraiz, se empezará a construir este verano-, una de pretratamiento mecánico biológico -también en ese mismo entorno-, la planta para la recuperación de voluminosos Berziklatu en Ortuella y una segunda línea en Zabalgarbi.
Hace unos años, Bizkaia libraba una dura batalla para quitarse de encima las consecuencias ambientales de décadas y décadas de desarrollo industrial. Hoy, se ha pasado de centrarse en la recuperación a hacerlo en la prevención y, sobre todo, en la mejora. En esa vía, el papel que han jugado los municipios, a través de sus Agenda Local 21, ha sido indispensable: un paseo de ribera en el antiguo trazado de Feve en Alonsotegi, farolas fotovoltaicas en los núcleos rurales de Ereño, economizadores de agua en Ondarroa, semipeatonalizaciones en Artea... Pequeños gestos que contribuyen a crear municipios más sostenibles, más limpios, más saludables, justos y solidarios.
Pero, ¿es Bizkaia un territorio sostenible? Según a quién se le pida respuesta. Para el hasta ahora diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, "estamos en una situación buena. En materia de gestión ambiental somos referencia a nivel europeo". Una opinión que choca frontalmente con la de Josetxo Álvarez, miembro de Ekologistak Martxan. "Es evidente que no. Desde ninguna perspectiva: ni del transporte, ni del consumo, ni de los residuos...", afirma, rotundo.
poco avance Álvarez es optimista debido, precisamente, a su pesimismo. "Confío en que un futuro peor nos va a hacer cambiar. Creo que hasta ahora se ha avanzado muy poco", advierte. Más kilómetros de autovía y un uso mayor del vehículo privado; más residuos generados por cada vizcaino, "hace cuatro años generábamos 900 gramos de basura; hoy, 1.200"; mayor consumo energético... Es el cuadro que dibuja Álvarez. "No hay político ni discurso que no cite la sostenibilidad. Pero no se pone en práctica; es complicado y muy duro. ¿Quién le dice a un ciudadano que le van a cobrar por generar demasiada basura?", cuestiona.
Es especialmente crítico con la política de gestión de residuos que se desarrolla en Bizkaia, que califica de "desastre" y lo achaca a que "se aborda desde la perspectiva limitada de cargos que están cuatro años en el poder y siempre se encuentra con el mismo problema. ¿Qué hago yo con la basura?". Josetxo Álvarez arremete especialmente contra Zabalgarbi y "la vía de la incineración por la que se optó hace años en Bizkaia y en torno a la cual se ha articulado toda la gestión de residuos". Critica las "dioxinas, furanos, contaminación, residuos peligrosos" que genera la planta pero, sobre todo, la incineración de "material que se puede reciclar, plásticos y papel, que aunque los ciudadanos separan, entran por la puerta de atrás a la planta". Afirma que existen alternativas para elevar el porcentaje de residuos reciclados, "si existe voluntad política", sin ir muy lejos. "En Tierra Estella han alcanzado el 80% de reutilización". El primer paso es reducir la propia generación de residuos, "evitando el sobreembalaje; para eso se pueden adoptar medidas fiscales", y también apuesta por el compostaje de material orgánico, "y no sólo en podas de parques y jardines".
los grandes temas
ELECCIONES 27-m
los grandes temas |