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Ione Hernández acaba de rodar un documental con Medem y prepara su tercer corto Foto: Pablo pro |
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"Hay pocas mujeres rodando cortos, es difícil para nosotras, pero Kimuak me ha abierto puertas"
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Ione HernandezCineasta
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Maite Redondo
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bilbao. ¿Recuerda su primer trabajo?
Fue Aizea, ciudad del viento, un lugar imaginario donde los elementos reales se mezclan los del realismo mágico. Fue un corto que yo había rodado en Estados Unidos, como tesis de final del master de dirección de cine, que estaba estudiando con una beca que tenía del Gobierno vasco. Duraba media hora.
Muy largo para ser un corto, ¿no?
La verdad es que no lo pensé cuando lo hice. Lo presenté y salí seleccionada. Enseguida descubrí lo maravilloso que es estar en Kimuak porque me abrió muchas puertas. Sobre todo, es algo muy cómodo, el esfuerzo es enorme, hay que conseguir subvenciones, la producción... Kimuak te facilita una exhibición del cortometraje en todos los festivales importantes del mundo. Si esto lo haces sola, es un trabajo a tiempo completo. Y un corto no te da para mantenerte sólo de eso.
¿Cuánto puede costar?
Alrededor de 30.00 euros uno de diez minutos. Hay algunos que cuestan 20.000, pero lo lógico que es que se pongan en 30.000. Al final, nunca recuperas lo que inviertes. Estuve tres años buscando financiación para mi segundo corto, tuve subvención del Gobierno vasco, de la universidad, algo privada… Nunca he recuperado lo que invertí. La verdad es que la gente no es consciente de lo carísimo que es hacer un corto. Te das cuenta de que hay que pensar más en el aspecto económico. Te dejan con un pequeño agujerito...
Y ahora, va a por el tercero...
Sí, me ha animado el hecho de que con el segundo, El juego, he tenido más premios. Estoy ultimándolo ahora, una vez terminado el documental que he rodado con Julio Medem sobre la esquizofrenia. Ahora, tengo entre manos un cortometraje titulado El palacio de la luna, una cinta basada en un cuento del escritor catalán Ricard Ruiz Garzón en el que el protagonista se suicida con el libro de Paul Auster del mismo título en la mano.
¿El siguiente paso será un largometraje?
¿Sinceramente? No es algo en lo que estoy pensando en estos momentos. Entre corto y corto tienes que trabajar, y eso no podría suceder si hiciera un largo. Además apostar por una directora novel es muy difícil para un productor.
¿Por qué hay tan pocas mujeres haciendo cortos?
Somos minoría, aunque nunca hablaría de una discriminación, pero si es cierto que ocurre como todo, en un sitio en el que todo está hecho por hombres, obviamente, tienen un entorno de apoyo y de reconocimiento mutuo.
Sus protagonistas son siempre mujeres...
Al final, una historia que se cuenta es la expresión de un mundo interior. Aunque creo que el universo femenino, lo que cuenta la mujer, no es necesariamente lo que más puede interesar al gran público. |
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