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Todo apunta a que el conflicto de la ikastola Asti Leku se resuelva tras las elecciones del domingo. Foto: J.S. |
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Asti Leku aplaza el acuerdo ante un nuevo desencuentro
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La conexión de Grumete Diego y El Ballonti propuesta por PSE-EE y PP pasa por la pista de atletismo y el parking.
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Diego Artola
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Portugalete. La resolución definitiva del conflicto entre el Ayuntamiento de Portugalete y la ikastola Asti Leku se alargará hasta después de las elecciones por la aparición de un desencuentro de última hora que ha empañado el principio de acuerdo alcanzado el 13 de abril. La discordia se centra en el vial que enlazará el barrio de Grumete Diego con el eje del Ballonti puesto que el trazado barajado por el equipo PSE-EE y PP atravesaría la mitad del recinto escolar afectando a las instalaciones deportivas.
Este obstáculo surgió la semana pasada, momento en el que los responsables de Urbanismo enviaron su borrador de acuerdo en contestación a la propuesta realizada por la cooperativa de padres del centro a finales de abril. El planteamiento municipal compensaba el exceso del volumen de edificación previsto en la parcela escolar, que permitiría triplicar el número de alumnos hasta los 4.500, con la entrega de terrenos por parte de la ikastola. Este hecho supondría el mantenimiento del trazado original del vial, sacrificando la pista de atletismo y parte del aparcamiento. Asimismo, la carretera discurriría junto al edificio de las aulas de Primaria de la ikastola.
A la vista de este tropiezo, los responsables de la comunidad de padres aparcaron ayer su intención inicial de cerrar un acuerdo antes de la conclusión de la actual legislatura. "No podemos firmar a la primera, es mejor un buen acuerdo que uno rápido", expuso Luis Núñez, presidente de la Junta Rectora. Así, este padre no ocultó el impacto sobre las instalaciones del planeamiento de alcaldía. "Supondría una merma para el funcionamiento del centro", reiteró.
Este responsable justificó el aplazamiento de la firma por las garantías incluidas en el borrador municipal para la supervivencia del centro. Por este motivo, descartó la ruptura de las negociaciones. "El Ayuntamiento reconoce en su documento la existencia de la ikastola y garantiza su continuidad", destacó Núñez.
En concreto, el Ayuntamiento ha descargado a la ikastola de los costes del desalojo de los 50 vecinos del barrio cuyas viviendas se mantienen fuera de ordenación. La financiación de esta operación de regeneración urbana fue el detonante del conflicto puesto que amenazaba la continuidad del centro con un cuantioso coste de más de 2,5 millones de euros a pagar por la cooperativa de padres. A cambio, los padres de Asti Leku aceptaron financiar los costes del nuevo vial.
Por este motivo, el responsable rebajó la gravedad del desencuentro hasta el punto de reducirlo a una cuestión de "flecos". En este punto, el presidente de la Junta Rectora, resaltó "el avance alcanzado" y apreció cambio de actitud de los responsables municipales con "un nuevo espíritu conciliador".
Por otra parte, Núñez se mostró partidario de descargar la presión sobre el alcalde, Mikel Cabieces, en periodo electoral para desvincular el conflicto de la batalla política. "Ahora el alcalde es un candidato y queremos dejarle plena libertad para que afronte su campaña", explicó. La postura de la cooperativa también incluye la posibilidad de un cambio de Gobierno, por lo que anunció una nueva ronda de conversaciones con los grupos tras los comicios. Este planteamiento trata de prevenir un nuevo desencuentro con la llegada de un gobierno nacionalista. "No podemos comprometer un acuerdo en un periodo de funciones", señaló. |
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