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Eufemiano Fuentes, instantes después de salir de la cárcel tras ser detenido hace ahora un año. Foto: archivo |
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Confesiones sangrientas
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"El daño es irreparable", asegura 'Pipe'Gómez, presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales.
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A. L.
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bilbao. Confesiones en goteo. Un tormento. Rumores cargados de amenazas. Juego oculto, subterráneo; un río bajo el asfalto sobre el que pedalea el desazón. Alcantarillas que bullen, que amenazan con saltar por los aires, pero nunca lo hacen. Callan. Negocio en las cloacas. Un año filoso, sangrante. Muerte lenta. Hace un año que el ciclismo se arrastra malherido por las carreteras de Europa. Le sigue un reguero de plasma. Rojo. El color de la vergüenza. El nuevo rostro del ciclismo desde el 23 de mayo de 2006: el de la sospecha; ya nadie es inocente. Ese día, la Guardia Civil detuvo en Madrid a los médicos Eufemiano Fuentes y José Luis Merino Batres (223 bolsas de sangre fueron incautadas en dos pisos de Madrid propiedad del primero), al director Manuel Saiz (los tres se habían citado en un cafetería madrileña), al segundo director del Comunidad Valenciana, Ignacio Labarta y al ex corredor de mountain-bike Alberto León. La Operación Puerto salía del armario.
Luego de esa detención, las piezas comenzaron a desplomarse como en un dominó. ¿Los paganos? Ellos, claro, los ciclistas. Ullrich, Basso, Mancebo, Sevilla y el conjunto Astaná no fueron de la partida en el Tour. Desde la conjetura, la suposición, la hipótesis y la sospecha los señalados siguieron cayendo. La presunción de inocencia también fue encarcelada. Incluso después de que el juez Antonio Serrano, titular del Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, comunicara el pasado mes de marzo el sobreseimiento y archivo de las actuaciones. Un final artificial. De mentira. La OP estaba ya desatada. Y lo peor, sin control. Como un virus. Sigue.
Después de un año "El ciclismo está herido de muerte", asegura Pipe Gómez, presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales. Su lamento, su queja, tiene un epílogo escueto pero tan estremecedor como sus consecuencias: "El daño es irreparable". Dentro de esa conclusión, a la que es sencillo llegar, está todo: la imagen del ciclismo, su credibilidad, el interés de los patrocinadores y del gran público, el futuro de muchas de las pruebas, la ilusión de los corredores, y la vida de muchos de ellos. "Hay gente inocente a la que no se le permite hacer su trabajo", explica el presidente de la ACP. Pipe habla de los nombres que aparecieron en la lista de la Guardia Civil, la que les vinculaba a Fuentes. De corredores que están siendo juzgados porque su nombre aparece en el reverso de un papel propiedad de Eufemiano, o porque hay documentos que hablan de que se le hizo una transfusión durante una Vuelta que ni siquiera corrió... "La presunción de inocencia se ha borrado del lenguaje ciclista. Los corredores están en una situación precaria porque les niegan que la ley les pueda ser aplicada", sostiene Pipe. Se olvida del Código Ético, claro, el que rige los designios del ciclismo. Paradójico nombre para un deporte ya sin entrañas. |
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