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Schnabel con su mujer, la actriz donostiarra Olatz L. Garmendia. Foto: efe |
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Reygadas y Schnabel emocionan con sus propuestas a crítica y público
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La historia del director mexicano transcurre entre los menonitas, comunidad anclada en el pasado.
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E. G. N.
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cannes. El mexicano Carlos Reygadas, que vuelve a aspirar a la Palma tras hacerlo en 2005 con Batalla en el cielo, arrancó el aplauso de la crítica en el pase de prensa de su filme Stellet licht, estrenado ayer en Cannes en competición por la Palma de Oro, en una de las jornadas más intensas del festival.
Stellet licht es una historia de amor rodada en una comunidad menonita, culto anabaptista surgido en el siglo XVI en Suiza y cuyos seguidores llegaron al norte de México en 1922.
Los menonitas son una comunidad similar a la formada en EE.UU. por los amish, famosa gracias a películas como Único testigo (1985) y que, al igual que sus correligionarios mexicanos, se dedican a la agricultura y la ganadería y rechazan toda violencia e innovaciones tecnológicas como los ordenadores o la televisión. Pero a diferencia de los amish, los menonitas sí usan el automóvil y la maquinaria agraria, como puede verse en la cinta de Reygadas, interpretada en la lengua de esa comunidad, el plautdietsch, dialecto germánico emparentado con el neerlandés.
"Yo quería mostrar cómo trabajan la tierra, cómo viven" en sus comunidades del estado de Chihuahua, "un entorno perfecto para rodar" y una la historia que contar.
Por su parte, Julian Schnabel arrancó dos tandas de aplausos con su Le scaphandre et le papillon, deslumbrante adaptación del libro homónimo de Jean-Dominique Bauby. Y eso que el reto era de altura: contar la historia real de Bauby, que a causa de una embolia quedó paralizado por completo, con excepción de un párpado, pese a lo cual escribió el libro.
Para ello cuenta con la colosal fotografía del polaco Janusz Kaminski, habitual colaborador de Steven Spielberg, y la actuación del francés Mathieu Amalric, así como secundarios de lujo entre los que está el mismísimo Max Von Sidow.
"Cuando vi el guión, lo primero que me atrajo es que estaba en primera persona, que veíamos lo que pensaba" el protagonista, explicó Schnabel a la prensa acompañado de Amalric y sus actrices, entre las que no faltaba su esposa, la donostiarra Olatz López Garmendia, que también consintió en ponerse a sus órdenes en "Antes que anochezca" (2000), que brindó a Javier Bardem una candidatura al Oscar. |
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