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La actriz neozelandesa Zoe Bell besa al jubiloso Tarantino. Foto: efe |
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Tarantino sacude la modorra del Festival con un homenaje a la serie B
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La cinta forma parte de un programa doble, como en los años setenta, y la otra parte la firma Robert Rodríguez.
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ELISEO GARCÍA NIETO
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cannes. Tras una semana a medio gas, el Festival de Cannes arrancó ayer a toda velocidad en su recta final al volante de Quentin Tarantino con Death Proof, a cuya larga sombra se estrenaron la luminosa Stellet licht, de Carlos Reygadas, y la deslumbrante Le scaphandre et le papillon, de Julian Schnabel.
Si damos prioridad a la fama, sin duda corresponde a Tarantino ocupar lo alto del podio en la carrera de esta jornada hacia la Palma de Oro, teniendo en cuenta además que el pase de su cinta, un pastiche de persecuciones de automóvil, humor y casquería en homenaje a la serie B, se cerró con aplausos y gritos de entusiasmo.
Nada raro, teniendo en cuenta que el director nacido en Knoxville en 1963 es acogido en Cannes como en su casa desde que hace trece años se llevó la Palma con Pulp Fiction.
Además, su cine adrenalínico llega al extremo en este Death Proof que se estrena en Cannes como cinta independiente, mientras que en EE.UU. formó parte de Grindhouse. El homenaje a los antiguos programas dobles de cine de los años 70 se completaba con Planet Terror, otra cinta de Robert Rodríguez, quien acompañó ayer a Cannes a su amigo, y supuso un fracaso comercial que ahora esperan corregir estrenándolas por separado.
Asimismo, la versión europea incluye secuencias como un baile erótico que "en la estadounidense no aparece", explicó Tarantino en la rueda de prensa tras el pase, acompañado de sus actores Kurt Russell, Rosario Dawson, Rose McGowan, Tracie Thoms y Zoe Bell.
Es la clásica trama de verdugo que persigue a víctima, a la que Tarantino consigue dar la vuelta convirtiéndola en una historia disparatada, contiene la esencia de su cine y cuenta con Kurt Russell como protagonista, un actor conocido por las películas de acción y en el que el director se fijó por su enorme capacidad para divertirse.
Death Proof, que en Francia será explotada con el título Boulevard de la mort, cuenta una historia en dos tiempos. Primero, tres bellezas femeninas son las víctimas de un psicópata del automóvil (Kurt Russel). Después, otras tres bellezas femeninas podrán terminar con el odioso personaje.
En cada historia la estructura es la misma. Interminables diálogos femeninos, llenos de crudezas, hoy más bien inofensivas, pero sin duda chocantes en su época.
"El punto de partida es que quería hacer una película slasher", pero las reglas de ese género de terror sanguinolento "son muy rígidas", así que las adaptó a su estilo.
"Aproveché su estructura, sus normas básicas", como la de que haya voluptuosas muchachas que acaban despedazadas por un psicópata, pero "intento trascender estas películas, en realidad intento crear mi propio género", explicó con la locuacidad que le caracteriza.
Sobre sus posibilidades de repetir triunfo, se mostró tranquilo y apuntó que "lo único más prestigioso que la lista de ganadores de la Palma de Oro es la lista de los que no la han ganado". |
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