 |
|
|
 |
Mariasun Landa, recientemente en una jornada de lectura con niños en Bidebarrieta. Foto: Oskar Martínez |
|
|
|
"He perdido cierta inocencia y he ganado humildad"
|
|
Mariasun Landa Escritora seleccionada a los premios Andersen
|
 |
|
Arantzazu Durán
|
 |
Bilbao.En 2003 le premiaron con el Premio Nacional de Literatura Infantil, por Krokodiloa ohe azpian, y ahora es candidata a los Premios Andersen. ¿Cómo lo ha recibido?
Con satisfacción, claro, pero estas cosas hay que relativizarlas un poco. Lo más importante y difícil es seguir escribiendo cada vez un poco mejor.
¿Qué supone escribir para un público infantil y juvenil?
Entre otras cosas, es un gran reto estilístico. Muchas veces, se trata de abordar temas complejos, de una forma extremadamente pulida, con una aparente sencillez de lenguaje que esconde no poco trabajo, evitando la puerilidad, lo estereotipado, lo ñoño. Decía el gran poeta Auden que no hay un buen libro infantil que sea sólo infantil. Los buenos libros suelen gustar a todo el mundo. No hace falta más que pensar en Alicia, Peter Pan y Wendy o Winny the Poo... Pienso seguir escribiendo lo que me apetezca, y es probable que algún día edite una colección para adultos. La literatura nos llega compartimentada y etiquetada por razones que no son siempre estrictamente literarias.
¿Qué persigue su literatura?
Creo que la literatura, entre otras cosas, nos dota de palabras que nos ayudan, nos expresan, nos emocionan... Todos necesitamos de palabras, de historias para vivir, tanto los niños como los mayores. Si dejamos de hablar de la literatura con finalidades y pasamos a concebir la literatura como experiencia, hay que constatar que la lectura única y apasionada que un niño de ocho años puede hacer de un libro de Literatura Infantil puede ser una experiencia tan única y entusiasta como la de un adulto que lee por primera vez Cien años de soledad.
Toda una vida escribiendo ¿Cómo ha sido la evolución de su obra?
El autor va evolucionando en la medida en que su experiencia vital va cambiando, le influencian otras lecturas, se impone nuevos retos y asume riesgos temáticos o estilísticos. Yo sólo puedo añadir que, tras 25 años de publicar mi primer libro, he perdido cierta inocencia y he ganado en humildad. Quisiera seguir tomándome la Literatura Infantil y Juvenil en serio. Sin más.
¿Para usted, qué significa escribir?
Entre otras cosas, es una necesidad y una diversión. Un consuelo, un deseo de comunicación y un deseo de cariño. Un acto de libertad y un desahogo. La forma de estar en el mundo que más me agrada, de poner orden en mi interior mientras lo sublimo, y sobre todo, una forma de no tomarme muy en serio.
¿De dónde le vino la afición?
Supongo que escribir fue la forma más barata que encontré para expresarme: papel y lápiz. Soy de una generación que no tuvo grandes accesos a otras formas de expresión, música, danza, pintura, cine... Todo lo que tenía era un don por el lenguaje, un gusto por la lectura y una facilidad para imaginar o para observar. También fue una consecuencia de mi afición lectora, de querer proporcionar a otros las emociones que los libros me proporcionaban a mí.
¿Qué quería ser de pequeña?
Desde muy pequeña quise ser escritora, me identificaba con Jo la protagonista de Mujercitas, algo que más tarde he escuchado a otras escritoras. Con 11 ó 12 años escribí mi primer libro de cuentos de forma rudimentaria: con portada, título, dibujos y hasta dedicatoria, imitando a un libro que en aquella época había escrito la reina Fabiola de Bélgica. Por lo visto era mucho más ambiciosa que ahora...
¿Alguna vez los niños le han reconocido por la calle?
En general, para los niños el autor no existe, o está muerto. Cuando vamos a encuentros con lectores siempre se asombran de ver a una persona más o menos corriente y moliente, esperan encontrarse con alguien de más glamour... Realmente, no podemos competir con futbolistas o cantantes.
¿En qué está trabajado ahora?
Recuerdos de cuando fui a vivir París, en los años 68-69, es decir, en la Prehistoria.
Junto a Atxaga, es la más traducida, una treintena de libros… ¿Qué más quiere en esta vida?
De mi trabajo no sé; de mí misma, seguir arriesgándome. |
|