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Gerardo Herrero en la presentación de la película frente a los cines Renoir de Deusto . Foto: oskar Martínez |
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"El hombre siempre espera que le reconozcas que ha estado muy bien en la cama"
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Gerardo Herrero Director de 'una mujer invisible'
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Arantzazu Durán
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bilbao. Es un hombre tranquilo. A pesar de que se ha levantado a las seis de la mañana y acaba de salir de un avión. Barcelona, Valencia, Madrid, Bilbao... "La acogida está siendo muy buena". Habla de Una mujer invisible, película en la que aborda la dificultad de seducción que encuentran algunas mujeres superados los cuarenta.
¿Cómo surgió la idea de abordar este retroceso del feminismo?
La idea me surgió preguntando a mujeres, hablando con ellas y dando vueltas a las historias personales que te van contando. A partir de ahí, quería que lo escribiera una mujer y luego ir trabajando la construcción de los personajes. Luego, hay cosas que te llevan a otras, a discusiones, a hablar de comportamientos de los personajes...
Cuando le contaban sus amigas que las mujeres pueden llegar a sentirse invisibles. ¿Qué pensó?
Me lo contó una primera amiga y nunca me había dado cuenta de que las mujeres a partir de una determinada edad puedan dejan de ser tan miradas, pero sí me había dado cuenta de ver a hombres con mujeres bastante más jóvenes que ellas y lo poco que se dan esos casos al contrario. Pero de una cosa a la otra... Además, suele ser cosas atemporales, mujeres que pasan una época en la que se sienten así, pero luego recuperan el atractivo, el autoestima, vuelven a seducir... Es como si hubiera periodos en los que desaparecen del mapa.
¿Las mujeres de las que habla tienen características comunes?
Nos parecía que este tipo de mujeres tiene características que las marca mucho: tienen que trabajar mucho, con puestos de responsabilidad, hijos, con actividades paralelas en las que aprovechan para desconectar…
Por cierto, la protagonista va a clases de ping-pong, algo no muy habitual.
Surgió porque a mí me gusta mucho el ping-pong y se lo comenté a Belén (Gopegui, guionista). Ella sabía que hay gente que se desestresa jugando a tenis de mesa, que está mal visto que se le llame ping- pong, así que la protagonista va un par de veces por semana a sus entrenamientos. Todo el rodaje hemos estado en los descansos jugando a tenis de mesa. Yo jugaba con María (Bouzas, protagonista) para entrenarla, y tuvo hasta un entrenador ruso.
Hay una frase en el guión que dice que a los veinte buscas al Príncipe Azul del cuento y a partir de los 40, "un polvo que despierte a la Bella Durmiente".
Exactamente, ése podría ser un poco así el resumen de como se sienten.
¿A qué público se dirige?
A todo el mundo. Las mujeres a partir de los 30 se verán identificadas, las mas jóvenes verán lo que puede pasarles y los chicos aprenderán a no ser tan machistas.
En la película se dice que a una mujer nunca se le perdona cuando consigue lo que persigue. En realidad, la primera que no se lo perdona es ella, la protagonista.
Ella se lo plantea como un reto. Lo que quiere no es utilizar lo que ya sabe, sino usar tácticas de seducción. Así, se queda satisfecha y tras una noche de amor, le dice que no ha estado mal, aún sabiendo que ha sido una de las mejores de sus últimos años.
Y él se queda chafado.
Está esperando que le diga que ha sido maravilloso, que es como él piensa que ha estado. Es esa cosa del hombre, que quiere que le digan que ha sido maravilloso, y como no se lo dice, le deja descolocado.
¿Y los hombres que tácticas usan?
Diferentes. Cuando llevas un tiempo sin ligar, te das cuenta de que pierdes la práctica. El hombre siempre está dispuesto a seducir, otra cosa es la respuesta que reciba.
La película habla del deseo o necesidad de no estar solo.
Hay mucha soledad en esta sociedad y el protagonista, un machista, cuando va perdiendo a las mujeres se da cuenta de lo que está perdiendo , pero hasta entonces se cree que tiene derecho a tenerlo todo. |
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