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Decenas de personas se vistieron con los atuendos típicos del siglo XV. |
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Entre bufones, gamboínos y halcones
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La fortaleza de Gatika acoge la feria medieval, donde se representa la convivencia de las culturas existentes en el siglo XV
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como recién salidos de un cuento de hadas, la magia y el color envuelven este fin de semana los alrededores del majestuoso castillo de Butrón. Allí, inmersos en un paraje típicamente medieval, la llamada del cuerno y la lectura del tradicional pregón, dieron ayer la bienvenida a la IV edición de este mercado intercultural que cada año recluta a un mayor número de adeptos. "Sonría vos y venga a cantar conmigo", animaba, chistosa, la que se hacía llamar bufón de la corte del rey.
Y es que el evento, un año más prometía. Los puestos de artesanía y gastronomía abrían, así, sus puertas a los primeros visitantes de la feria, que se dejaban encandilar rápidamente por los encantos del entorno y, se aventuraban a soñar con ser caballeros y princesas en una estampa propia del siglo XV. Pero a pesar de que la jornada se vistió de tono gris, el vaivén de la gente no por eso fue menor. Paseando entre tenderetes de ferreros, escribanos, cesteros e incluso ante una jaima árabe, compartían espacio con jorobados, malabares, cuentacuentos, romanceros y zancudos que matizaban un ambiente con culturas varias: la vasca, castellana, la judía y la árabe.
Dulces y chocolates que hacían salivar a más de uno, embutidos caseros de Castilla y León, pan de maíz y centeno, tinajas de vino, complementos realizados en vidrio, empanadas, lana del valle, el habitual talo con chorizo y hasta hierbas medicinales que prometían prevenir los ardores de estómago, la sinusitis o dejar de fumar, entre otras cosas. Y, por supuesto, sin olvidar los paseos a caballo y en poni o las agradables vueltas en barca por el río circundante al castillo. "Ama, yo también quiero montar en esa balsa", voceaba insistente un chiquillo. Mientras, su hermana pequeña observaba, asustada, el paso a su vera de un grupo de bárbaros.
La fortaleza de Gatika acogió, de esta manera, y a ritmo de txalaparta, actividades de todo tipo y aptas para todos los gustos, en las que era difícil distinguir si los más txikis eran los protagonistas de la fiesta o los mayores los que disfrutaban como enanos. No faltaron tampoco a la cita las representaciones teatrales basadas en escenas medievales y en la mitología euskaldun ni el exitoso duelo entre oñazinos y gamboínos, o los espectáculos de cetrería, el desfile de trajes de época y las actividades deportivas como el tiro con arco.
ajedrez viviente "Venir aquí es algo que hay que repetir todos los años, porque es una feria que lo tiene todo. No sabría decir qué es lo que le falta", comentaba Begoña Aguirre, habitual asidua a este evento. Aunque, sin duda, esta vez fueron dos novedosas actividades las que despertaron especial interés entre los asistentes: el ajedrez viviente y el espectáculo de danza del vientre al anochecer, que se completaría con el concierto de música celta y el akelarre entre aker zuri y aker baltz.
Por su parte, las personas que no pudieron disfrutar ayer de esta ceremonia medieval, hoy dispondrán de una jornada más que pondrá punto y final a la cuarta edición de un mercado ya consolidado y que espera a ser reconocido a nivel europeo.
encuesta
Naiara García
Zornotza
"Es la primera vez que vengo a la feria medieval, aunque ya sabía que existía, pero nunca había conseguido enterarme de cuándo era exactamente. Y este año, a través de un panfleto descubrí que se celebraba este fin de semana, así que he decidido acercarme a pasar un buen rato con las amigas".
Jonathan Rodríguez
Bermeo
"Nada más llegar a la feria no he perdido el tiempo y he ido directo a los puestos a picar un poco y probar esa cecina tan rica que venden. En la feria de Balmaseda he estado alguna vez pero la verdad es que ésto también promete, porque el castillo de Butrón tiene mucho encanto". |
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