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A cincuenta metros de metro, éste era el aspecto del circuito. |
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Euskal Bizikleta segunda etapa
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A urán sólo le tumba un vendaval
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Un temporal de lluvia, viento y granizo obliga a suspender el segundo sector de la segunda etapa cuando el colombiano marcaba el mejor tiempo.
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Alain Laiseka
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Abadiño. 16.51. El cielo amenaza con desplomarse sobre Abadiño. El sol se apaga, poco a poco. Anochece. Los colores ya no despuntan, se van. El ambiente se vuelve pesado, el aire se pega al cuerpo. Bochorno. Agobio. 26º. El viento suena a galerna y utiliza las calles de Matiena como altavoz. La gente lo escucha y se resguarda con las primeras gotas. A cubierto, al bar. Sólo unos pocos resisten, entre ellos una delegación de la peña de Mayo, Iban Mayo Lagunartea. Apenas una voz espolea a Rigoberto Urán: "Vamos chaval". El joven colombiano del Unibet.com belga apresura la marcha sobre la pancarta de 200 metros a meta, traza la anteúltima curva y se levanta sobre los pedales para balancear la bici, como escapando de lo que se avecina. No se libra del agua. En el asfalto, las gotas no han perdido todavía nombre. Aún lo son. Se pueden contar. De repente, ya no. 100 metros tan sólo. Urán se exprime. Quiere acercar la meta. La alcanza y se gira, gesto ambicioso, cargado de confianza. Sabe que lo ha hecho bien. El reloj afianza sus sensaciones, marca el mejor tiempo y libera a Isidro Nozal de una larga y tensa espera. Esboza una sonrisa que se pierde bajo la lluvia.
La meta es ya un solar. No hay nadie. Ahora sí, las gotas pierden su nombre en el suelo; primero crean charcos, luego lagunas, luego lagos. Todo vuela: las vallas, los carteles, las carpas y hasta la cámara fija de ETB, que se estampa contra el asfalto. Los acontecimientos se agolpan, se pegan por entrar en escena. La radiografía del caos. Los ciclistas siguen entrando en meta. Ahora, reman hasta ella en medio de un vendaval. A quinientos metros de allí, la rampa de salida parece el barco de Chanquete. Todo el mundo se sube a él. Sálvese quien pueda. Julián Eraso, director de organización, Rufino Martellini, presidente del jurado técnico internacional, un juez, Ángel Gómez Marchante y Alberto Fernández de la Puebla se agolpan en ella. No nos moverán. Jesús Suárez Cueva, director del Relax-Gam, y Josean Fernández Matxín, del Saunier Duval-Prodir, les contemplan preocupados. Se masca la tensión. Escena de desasosiego.
Llegan noticias del recorrido. Los corredores que van entrando en meta hablan de ramas caídas por la carretera, conos movidos de sitio que provocan que corredores se equivoquen de camino... Eraso se plantea en un inicio parar la crono y esperar a que escampe. Lo consulta con el juez italiano. Se olvidan de la idea. Creen que no tiene mucho sentido dejar a los corredores esperando en esas condiciones, pero siguen pensando que la seguridad de los ciclistas está en peligro. Cogen la calle del medio. En una decisión dolorosa comparten el mismo criterio: hay que suspender la crono. Suárez Cueva y Matxín están de acuerdo. Lo primero el ciclista, aunque sea por una vez en mucho, mucho tiempo.
Urán, ganador oficioso La decisión genera polémica. Mathieu Hermans, director del Unibet.com, no está conforme. El jurado técnico decide que el ganador es Urán, su corredor, pero es un título oficioso; algo así como el vencedor de los que han salido. Recibirá el premio en metálico, las flores y los besos de las azafatas, pero no los puntos UCI. Una victoria fantasma. A Hermans no le hace gracia la idea y decide no subir al podio. Alega que el chaval está ya en el hotel y que no le va a hacer venir para una pantomima. Al final llegan a un acuerdo: la foto del podio será hoy en Eibar. Otro intenso día en los despachos.
Un contratiempo inédito en la Euskal Bizikleta
Nunca antes la organización de la Euskal Bizikleta se había visto obligada a suspender una etapa de la carrera. El vendaval que asoló Abadiño en la tarde de ayer puso en un apuro a organizadores y jurado técnico quienes, tras sopesar la situación, tomaron la decisión inédita de desechufar el segundo sector de la segunda etapa, una crono de 20,5 kilómetros que debía ser decisiva en el resultado final de una carrera ya de por sí decisiva. No fue la única decisión discutida que tuvo que tomar ayer el presidente del jurado técnico de la ronda vasca. Por la mañana, tras la victoria de Efimkin que le colocaba al frente de la carrera, Martellini decidía que el corredor del Caisse d'Epargne tomaría la salida en último lugar en el sector vespertino pese a que el día anterior cedió 50 segundos en Tolosa. La normativa UCI dice que en una jornada de doble sector como la de ayer, los corredores saldrán en la crono en el orden inverso a la clasificación general de día anterior, con una excepción: si se da el caso de que un corredor se coloca líder en el sector matinal. Entonces, éste pasa a ser el último en salir. >A. L.
El jurado se planteó la posibilidad de parar la crono hasta que cesara el vendaval de lluvia
El diluvio no frenó a Alcalá en 1992
Nadie recuerda que la Euskal Bizikleta sufriera un fenómeno atmosférico similar al que ayer obligó a suspender el segundo sector cronometrado. Pero muchos recuerdan la edición de la Clásica de Donostia de 1992. La carrera transcurrió con absoluta normalidad hasta los kilómetros finales, cuando se desencadenó una tormenta indescriptible que sacudió a los corredores. De repente, como ocurrió ayer, a mitad de tarde se hizo de noche. Raúl Alcalá no se amilanó y firmó en el Boulevard donostiarra (casi irreconocible por la lógica ausencia de pública) una de las victorias más épicas que se le recuerdan. Tras él entraron el inevitable Claudio Chiapucci, que se sacaría la espina venciendo en la edición del año siguiente, y Eddy Bowmans. Pese a todo lo sucedido aquella edición, se hizo, años más tarde, más célebre por otros motivos. Fue el año en el que un casi desconocido corredor norteamericano, de nombre Lance Armstrong, entró en último lugar y nada más bajarse de la bici se prometió regresar para ganar. Lo hizo poco más tarde, en 1995. El resto de la historia del texano es de sobra conocida. >A. L.
Finalmente, se tomó la decisión de suspender la crono y declarar a Urán vencedor oficioso
Contrarreloj> Sólo seis corredores no tomaron la salida
Sólo seis corredores, David de la Fuente, Eladio Jiménez, Óscar Sevilla, Ángel Gómez Marchante, Alberto Fernández de la Puebla y el líder Vladimir Efimkin se libraron de tomar la salida y afrontar los 20,5 kilómetros del segundo sector. La decisión de los jueces llegó después de que valoraran la peligrosidad de una situación extrema que puso en peligro la integridad de los corredores.
Dolorido> Amets Txurruka abandonó camino de Abadiño
Llegaba a la Euskal Bizikleta con la intención de brillar y una caída camino de Tolosa dio al traste con sus ilusiones. Amets Txurruka pudo acabar la primera etapa, pero ayer, en el primer sector con final en Abadiño, el etxebarriarra no pudo soportar el dolor y puso pie a tierra. No fue el único ilustre que dejó la carrera. Jesús del Nero también se bajó de la bici tras sufrir una aparatosa caída en el descenso de Bidania. El del Saunier Duval se dolía de un fuerte golpe en el brazo.
Gastroenteritis> El Team Slipstream partió sin tres hombres
El Team Slipstream que dirige Johnny Weltz partió ayer de Tolosa mermado debido a una gastroenteritis que afectó a tres de sus corredores. Luego, otros tres se bajaron camino de Abadiño por las caídas.
Pedaladas |
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