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La belleza imperfecta de Marilyn la convirtió, no obstante, en todo un mito atemporal. Foto: efe/electa |
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Marilyn Monroe, un mito desnudo y más humano que nunca
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se publican en españa, bajo el título de 'la última sesión' sus postreras imágenes . Días antes de su muerte, la actriz posó desnuda para el fotógrafo Bert Stern, mostrando su lado más vulnerable.
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Madrid. Por vez primera, y con el título de La ultima sesión, se publican las fotos que Bert Stern tomó a Marilyn Monroe para la revista Vogue en 1962 y en las que la actriz, días antes de su muerte, accedió a posar desnuda, ofreciendo así la faceta más humana de un mito, que muestra una enorme cicatriz.
En Marilyn Monroe. La última sesión, la editorial Electa ofrece, a lo largo de 125 páginas, una muestra de esta serie de más de 2.500 fotografías, que Vogue censuró en su día por considerarlas demasiado "espontáneas".
Unas semanas antes de su muerte a los 36 años, el fotógrafo Bert Stern la había sometido a una sesión maratoniana de doce horas en una suite del hotel Bel-Air de Los Angeles, fotografiándola en más de 2.000 ocasiones con poco maquillaje, despeinada y sin ropa.
Bert Stern recoge en el libro, además de imágenes, conversaciones e impresiones que tuvieron lugar durante aquellas doce horas; como la primera sensación que tuvo al conocerla: "Marilyn no se dejaba inmovilizar. Era inútil esperar una imagen de ella. Marilyn es un fantasma. Si se inmoviliza, aunque sólo sea un instante, su belleza se desvanecerá. Fotografiarla es como fotografiar la propia luz".
En las fotos, Marilyn Monroe aparece semidesnuda, cubierta con tules y flores. También muestra una terrible cicatriz en su costado derecho, resultado de una reciente operación de vesícula, y sobre esto recuerda la siguiente conversación: "¿Y mi cicatriz?", preguntó la actriz al fotógrafo. "No sabía que tuviera una cicatriz. ¿Cómo se la hizo?". "Me sacaron la vesícula biliar hace poco más de un mes. ¿Cree que la cicatriz se verá?, decía Marilyn, a lo que Stern le aseguraba: "Si se ve, siempre se podrá borrar retocando". Aunque no cumplió su promesa y ahora se puede ver al mito convertido en un ser humano normal y corriente.
"Toda nuestra atención -dice Stern en el libro- se concentra en las tomas. Bebemos champán. Es difícil, muy difícil, porque ella no está quieta ni un momento. Mariposea. Es un fuego fatuo, tan inasible como el pensamiento, tan vivo como la luz que acaricia su cuerpo. Es una ilusión". Incluso confiesa en el libro que Marilyn Monroe llegó a estar "completamente ebria" y "dispuesta a hacer un personaje que nunca se ha visto en el cine ni en ninguna otra parte".
Una vez terminada la sesión, Bert Stern recuerda: "Han pasado doce horas. Mientras ella vuelve a vestirse, guardo los carretes de película. Me dice adiós en voz baja y se va. Yo me quedo ahí plantado, como un amante aturullado". >efe
"¿Se verá mi cicatriz?" preguntó la rubia. Stern le aseguró que la retocaría. No lo hizo...
'La última sesión' muestra a un mito humano, con sus defectos reales |
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