n la cosa, y todo tipo de ayuntamientos se apuntan al carro. El objetivo final se mueve entre buscar parte del pastel o dejarse ver y aparecer en el mapa, algo cada vez más difícil ante tamaña concentración de ofertas. Y es que, además de los festivales, y tras las visitas latinas de Paulina Rubio, Coti y Luis Miguel, o de británicos como The Who, todavía hay fechas cerradas con Il Divo, los Rolling Stones o los propios Maná, todos ellos este mes de junio, entre el BEC y Donostia. O Björk, en el Guggenheim, el mes que viene. El veterano pendiente del Euribor de la hipoteca, el becario de turno, el mileurista que disfruta de su primer empleo o el adolescente reponedor en el hiper o local de comida rápida de turno... todos están obligados a elegir. Bueno, en algún caso no hace falta. Eso sucede este fin de semana en Getxo con la celebración de su IX Festival Internacional de Blues, que tras la visita, anoche, de Buddy Guy, concluye hoy con la visita de la vocalista Zora Young, una de las reinas actuales del blues cantado.
Esta cita gratuita con el blues, si exceptuamos el aperitivo étnico de Mundumira, abre la apretada agenda de festivales vascos. La propia localidad de Uribe Kosta iniciará en julio, el día 4, el tobogán jazzístico vasco. Antes, Bilbao se encarama al podium de festivales europeos con el BBK Live Festival, que acercará al Botxo a primeras figuras del hard rock y el metal como Iron Maiden y Metallica, además del paisano Fito y sus Fitipaldis, y los multivendedores Red Hot Chili Peppers.
El Jazzaldia de Getxo, siempre centrado en la oferta europea aunque enriquecida con artistas latinos o estadounidenses de prestigio, ofrecerá las actuaciones del trío francés compuesto por Aldo Romano, Louis Sclavis y Henri Texier; el dúo Paolo Fresu y Uri Caine; el Quartet West de Charlie Haden; la leyenda del saxofón Lee Konitz; y el maestro del jazz latino Chucho Valdés. Ahí es nada. Pues parece poco si se compara con la oferta de Gasteiz y Donostia, más abiertas, como siempre, a la contaminación con otros estilos tangenciales al jazz, del r&blues al funk, los sonidos progresivos, el soul, la electrónica o el rock. Y si no, repasa el listado que propone Gasteiz, del 15 al 21 de julio. Para no abrumar, actuarán Norah Jones, M. Ward; Niño Josele; el pianista McCoy Tyner y su trío, en homenaje al maestro John Coltrane; Chano Domínguez y el San Francisco Jazz Colective (Joe Lovano, Dave Douglas, Miguel Zenón...); Dave Holland Quintet; y el mítico Ornette Coleman.
El jazz y otras hierbas de Donostia, para los más osados y resistentes, cerrará julio, entre los días 24 y 29, con músicas de innegable atractivo y escurridizas a las etiquetas. De Chick Corea a Gary Burton, Hadouk Trio, Wayne Shortet Quartet, el dúo conformado por Pat Metheny con Brad Mehldau, el laureado Pedro Iturralde, Neneh Cherry, Sly & The Family Stone, Van Deer Graaf Generator, Madelaine Peyroux, Bryan Ferry, y Elvis Costello con Allen Toussaint. Y ahí no quedará la cosa porque tras agosto, y sus Aste Nagusias repletas de electricidad festiva, será el turno del Azkena Rock Festival de Gasteiz, con Tool (de momento) como nombre importante a la cabeza, y el Festival Folk de Getxo, también en setiembre. Antes, bien tirando de mochila o de Visa Oro, puedes dejarte los ahorros, las energías y el verano de festival estatal en festival. Eso sí, deberás también optar. Ir a Pearl Jam al Festimad, al Summercase o el FIB de Benicàssim los amantes del pop indie, a Monegros si te va el techno makinero, a Pirineos Sur o La Mar de Músicas con las sandalias y el corazón internacionalista solidario del amante de las músicas del mundo o a... He tenido un vahido. Ésa es otra. Llega la hora de la diversión... y del curro a destajo para el juntaletras musical. Si a algunos les visitaran los vampiros, como a los ciclistas, seguro que daban positivo. Y es que esta agenda tan sobrecargada no hay quien la soporte. Al buen/mal tiempo, buena cara. Pues eso, que nos vamos de festivales. ¡Fiesta!
Adecir verdad, en trazos gruesos, algunos editores tienen "mala prensa (fama, reputación)", tanto para los desangelados autores como para ciertos libreros, dos sectores importantes en la industria. No es el caso de Jorge Herralde, a quien debemos Opiniones mohicanas (El Acantilado) o Por orden alfabético (Anagrama), y que nos ha permitido conocer y disfrutar de toda una pléyade de escritores de alcance, de altos vuelos.
Ahora nos regala diversas obras del ítalo-estadounidense Jonh Fante (1909-1983), entre las que encontramos los dos relatos Mi perro idiota y La orgía que se presentan con el título de Al oeste de Roma.
Un libro con prosa seductora y pulida, sugerente y sin hojarasca. Así nos enteramos que la vida no sonríe a Henry Molise en la costa californiana.
Escribió de joven algunas novelas prometedoras e incluso entró con buen pie en el exclusivo Hollywood. Pero el tiempo ha pasado rápido, cuenta ya cincuenta y pico años, el negocio del cine anda de capa caída y el mundo del espíritu también; pretende seguir creando algo decente… pero no puede, y ha de mantener a una familia que sólo le proporciona disgustos. Todo parece estar en su contra y en la de su talento.
Para colmo, se cuela en su vida un perro de aspecto repelente, un animal al que bautizan idiota y que acaba asumiendo dimensiones simbólicas y cambiando la existencia de los que le rodean…
Una historia ambientada en los años sesenta. Una trama que se completa con un cuento que gira alrededor de la iniciación a la vida de un niño que es testigo de las picardías de dos albañiles deseosos de embrutecerse para escapar de las múltiples asperezas de la existencia cotidiana.
De una peripecia aparentemente sencilla, tanto por su estilo directo como por la variedad de sus recursos, nos permite acercarnos a un narrador de fuste; que no nos obliga a perder el tiempo, sino por contra, a disfrutar de su espléndida ironía. Un refrescante Fante -recuerde su apellido- felizmente recuperado.
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