BILBAO. Jesús Quintero siente que se tenía que haber ido antes deTVE y considera a su depresión un proceso transitorio que ya pasó. Por primera vez, promociona su libro Jesús Quintero, entrevista en Madrid. El ex loco de la colina comenta cómo ha vivido los últimos meses, por qué rompió con la cadena y en qué proyectos se está dejando la piel ahora. Y por supuesto habla de la controvertida y censurada entrevista a José María García. Dice que nadie tiene que envidiarle, está en el paro televisivo y se ha embarcado en una empresa arriesgada: un nuevo teatro en Sevilla. ¿Cómo se encuentra de salud?
Bien, estupendamente. ¿Por qué? Es raro que interese mi salud. ¿Por qué suspendió el programa de TVE alegando una depresión? Era una depresión transitoria causada por una situación insostenible que me tenía de los nervios. Cada día me digo que debía haberme ido antes porque yo no estoy acostumbrado a tragar. Eso me enferma. Hablemos de la entrevista de José María García...
Lo he vivido mal, aunque sabía que la entrevista era dura, no esperaba que la censurasen hasta el punto de no emitirla, aquella noche fue una de las peores de mi vida.
¿Qué le parece que obliguen a TVE a disculparse y rectificar por no emitir su entrevista?
Me alegra que la Justicia le haya dado la razón a José María García, ya dije en su momento que no estaba de acuerdo con la dirección de Televisión Española. No estaba de acuerdo con no emitirla, ni con las razones que alegó para ello. Creo que él opinó libremente de situaciones y de personas que conoce.No insultó ni descalificó a terceros más que cualquiera que opina en una tertulia o en cualquier programa de televisión. TVE se equivocó y debería rectificar, mucho más cuando la Justicia ha reconocido que fue una censura sin razón.
¿Ha hablado con José María García?
Me llamó y me dio las gracias cuando leí el comunicado demostrando mi desacuerdo con TVE. Desde estas páginas le doy la enhorabuena por la decisión favorable de la sentencia.
¿Le interesa la política?
Me interesa, pero si dejamos a los políticos que hagan lo que quieran pueden arruinar el presente, el futuro y hasta el pasado. ¿Le interesan los políticos? No me interesa el juego político, ni la mayoría de los políticos. En política no están los mejores. Y, por eso, fuera del discurso tienen muy poco que contar.
¿Cree que despierta envidia?
¿Yo? ¿Por qué? Estoy en el paro y embarcado en un sueño que espero no sea mi tercera o cuarta ruina, un teatro en Sevilla.
¿Qué es un famoso?
En teoría un famoso es alguien que es reconocido por sus méritos, virtudes y obras.
¿En la práctica?
En la práctica alguien que vive del cuento de ser famoso; categoría a la que ha llegado simplemente por salir en los programas que se dedican a fabricar famosos de la nada.
¿Qué le parecen las promociones de libros? No pega nada en ellas.
Ya le contaré más adelante, es la primera que hago.
¿Cómo ha podido elegir sólo 24 entrevistas?
Porque en un libro no caben cien. Y le puedo asegurar, que de las cinco mil entrevistas que he hecho a lo largo de mi vida hay más de cien que se merecen quedar en un libro, espero que haya más.
¿Qué le aporta la transcripción de las entrevistas?
Tendríamos que hacer en los programas de televisión la prueba del papel; grabar el programa, transcribir y entonces nos daríamos cuenta de la inmensidad de la nada. Hice Trece noches con Antonio Gala, hablando de los grandes temas del hombre, la vida, el sentido de la vida, el amor, la muerte, la cultura de la muerte y se convirtió en un libro. Entrevisté a 140 presos en cuarenta cárceles y se convirtió en otro libro.
¿Para quién habla?, ¿para quién escribe?
Suelo hablar al viento, pero nada queda, parece que soy como un artista de lo efímero. Me gusta más que quede reflejado en el papel las cosas que he hecho en televisión. ¿Se cree a sus entrevistados? Me creo a los que dicen la verdad, a los auténticos. A los que mienten los huelo a leguas. No suelo entrevistar a mucha gente a la que no me crea. No suelo perder el tiempo con quien no me interesa.
¿Cómo ve la televisión para reflexionar o para divertir?
Para todo; para reflexionar, para divertir, para emocionar, para maravillar, para ayudar, para acompañar, para inquietar y despertar la rebeldía dormida. La televisión puede servir para todo, lo malo es cuando sólo sirve para alimentar los más bajos instintos y lo más cutre.
¿Con qué personajes se queda?
Con todos los de verdad. Con los que hablan transmitiendo verdades. Es como el amor, de todos queda algo. Dígame un programa de televisión.
¿La clave?
Desde entonces no he visto muchas cosas que me interesen, salvo el buen cine y poco porque hay demasiada violencia en las películas que se emiten, el fútbol y algún que otro documental.
¿Es curioso por naturaleza?
Cada vez menos, pero no creo que sea la curiosidad lo que me acerca a los demás. Debe ser el deseo de conocer al ser humano, quizá para conocerme a mí mismo.
Retrátese.
Soy un perro verde, un lobo estepario, un ratón colorao. Todo son máscaras de un mismo personaje, incluido el loco de la colina.
¿Máscaras? ¿Para qué?
Máscaras en las que a veces, por pudor,me escondo para dirigirme al público.