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Colaboración
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Los jóvenes lo tienen fácil (¿?)
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Mikel Paños
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Cuando uno lee un artículo como el publicado el pasado domingo bajo el título ¿Quién remunera el esfuerzo? no sabe muy bien con lo que se va a encontrar. Perplejidad desde el inicio. Donde ya el autor apunta como acierto las declaraciones del presidente de la patronal vizcaina, José María Vázquez sobre la pérdida de los valores de responsabilidad y esfuerzo y la necesidad de enviar claros mensajes a los jóvenes sobre el valor del trabajo. Como si no lo tuvieran y añade, en un tono bastante paternalista, algo que viene a decir que los jóvenes quizá lo tienen demasiado fácil y que tratan de eludir el esfuerzo. Aumenta la perplejidad. Y crece aún más cuando habla de "empresarios tradicionales del País Vasco" (huiremos de la broma fácil y de qué tiene que ver ese concepto con el label vasco de calidad).
Al señor Vázquez habría que devolverle su comentario en forma de pregunta: ¿cuál es el valor que desde la patronal se da al trabajo de los jóvenes trabajadores y trabajadoras? Nosotros sí lo sabemos: más bien poco. Y sobre esos mensajes que cree necesario mandar, le diré que a la juventud los mensajes que nos llegan, porque lo sufrimos sobre nuestras espaldas son los de la precariedad de las condiciones de trabajo, la falta de estabilidad, de posibilidades de un proyecto de futuro... mientras vemos ese aumento desproporcionado de los beneficios empresariales, de lo que paradójicamente, los empresarios se vanaglorian sin ningún pudor. Y ya que hablamos de cifras y datos, no hay más que recurrir a ese que dice que en 2006 el beneficio medios de las empresas en Bizkaia fue nueve veces superior a los incrementos salariales de este territorio.
Así que no queda demasiado claro cuáles son esas "innegables cualidades" del empresario tradicional del País Vasco. Porque echar la culpa a una especie de complot judeo-masónico (dícese teóricos sociales, católicos progresistas, sindicalistas, comunicadores e incluso políticos conservadores…) de que los empresarios vascos tengan mala fama, resulta más bien ver la paja en el ojo ajeno. ¿No será que esa fama los empresarios se la han ganado a pulso?. ¿Y eso de que los jóvenes lo tenemos demasiado fácil? ¿A qué se refiere con fácil?, ¿quizá a la imposibilidad de poder acceder a una vivienda en condiciones dignas?, ¿a tratar de emanciparse con un salario mínimo?, ¿o tal vez, como usted apuntaba en su artículo, a tratar de lograr una plaza de funcionario (según usted tirando a lo fácil) para conseguir unas condiciones dignas que esos empresarios "label" nos niegan? Aquí lo único que queda realmente claro es que usted no es joven. Y no se ofenda.
*Secretario Juventud CC.OO. Euskadi |
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