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Colaboraciones
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Nuestro día del Athletic
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Gaizka Etxebarria
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es domingo. Estoy tumbado en la cama plácidamente y me voy despertando inconscientemente y poco a poco de un sueño ya olvidado. Intuyo que hay luz y ruido en el cuarto que entra a través de la ventana abierta, pero todavía no soy consciente de ello. Lentamente salgo perezosamente de la inconsciencia, y dudo durante varios minutos en abrir o un ojo para mirar la hora que es, pero pienso, -"¡va!, serán las diez, diez y media"- sin embargo, decido arriesgar, y entreabro mi ojo derecho despacio y con temeridad pero… -¡mierda!- la luz tenue y clara me ciega y molesta, y remueve mi estomago volviendo a perder ligeramente la conciencia recuperada.
Agitado, con el ojo medio abierto, sigo sin ver. Con un enorme esfuerzo intento enfocar y vislumbrar el reloj de encima de mi escritorio (un curioso conejo Duracell tocando la batería que tiene por bombo un reloj lleno de corazoncitos en un fondo cielo azul estrellado que me regaló mi tía). Al de pocos segundos, y sin poder llegar a ver la hora, me doy cuenta de mi gran error, no voy a poder volver a dormirme, y empiezo a revolverme en la cama como para enmendar mi fallo, pero esto sólo lo agrava y hace darme cuenta del calor que hace y no tardo en quitarme las sabanas de encima y sentarme en el borde de la cama mirando boca abajo a mis pies.
Con la cabeza nublada y dándome vueltas poco a poco van apareciendo algunos pensamientos cuerdos y coherentes. Ya puedo oler el pan recién hecho de la panadería de abajo, oigo algún coche pasar por la calle y parece que en el resto de la casa siguen todavía todos dormidos, -"¡bien!"-, pienso, -"igual puedo desayunar tranquilamente algo rico y fresquito."-
Tras unos minutos de meditación el zumo de naranja cada vez se hacia mas apetecible y la idea de tomarme leche fría con colacao me hace levantarme de la cama en dirección al baño. Noto al hacerlo, un vacío en el estomago; un vacío que me inquieta y me molesta.
Entro al baño, descalzo y en chándal. El aire fresco del baño que normalmente me tranquiliza y me relaja, esta vez, acentúa más mi mal estar de estomago, -"Que me pasa."- Decido lavarme la cara e intentar despertarme y descubrir que es ese molesto sentir que me esta fastidiando. Me seco la cara pasándome bien la toalla por los ojos una y otra vez cuando…, -"¡¡Joder!!", "¡¡pero si hoy juega el Athletic!!, ¡¡hoy es el día!!, ya decía yo..."-
Voy a la cocina ligera pero profundamente angustiado y me preparo un zumo de naranja sin ganas (y casi sin naranjas), y me lo tomo de un trago. Tengo las tripas tan revueltas que apenas siento que haya tomado nada. Caliento la leche mirando absurdamente al microondas a una temperatura que ni la lava del Etna, y me siento en la mesa. Meto la cuchara en la colacao con tan mala suerte que al sacarla del bote golpeo en el borde y se cae la mitad. Pero no me importa, de hecho, creo que ni me doy cuenta… -"… ¿A que hora jugamos?, …a las 17:00. ¡¡ Buff !!."- Remuevo el colacao y su rápida disolución me invita a darle el primer trago quemándome la lengua pero tragándomelo sin pensar… -"contra el Levante ¿eh?, -…otro trago más largo…"- ¡Dios! ¡Que caliente esta esto!"- y decido dejar la taza en la mesa quemándome los dedos mientras la sujeto.- "¡Uy si perdemos!, ¡vamos a perder! ¡Estos palurdos seguro que hacen alguna, conociendo a estos cualquier cosa!". Imposible ganar, nos van a meter dos goles en los primeros diez minutos, ¡ya veras tú!"-
Me tomo lo que queda de leche en menos de un minuto, con grandes posibilidades de quemarme la laringe y sufrir una ulcera en el estomago, me levanto y me voy al balcón.
Apoyándome con las manos en la barandilla me da el aire y veo pasar a gente por la calle: una pareja con un niño de paseo, dos chavales con unas raquetas, gente comprando el pan, un coche parado en el semáforo... Subiendo el pie derecho al bordillo de abajo me encorvo apoyándome en los codos, adoptando así una postura más relajada y más reflexiva. Se oye de fondo la radio que había encendido antes… -"Hum, esta canción me gusta."- Una ligera brisa aclara mis pensamientos y la canción sigue sonando… -"Esta canción me encanta."- Escucho la canción y empiezo a centrarme en ella. -"Esta parte me la se, aquí es cuando…" Mi humor aumenta, me animo y empiezo a seguir la canción y moviendo rítmicamente la pierna arriba y abajo, me siento bien y a gusto, noto el frío del suelo del balcón en mis pies descalzos… "Esta es la parte que mas me gusta, ahora es cuando…"- y siento la canción y empiezo a pensar profundamente. Tan profundo que voy allí donde no existe nada, pero esta todo, allí donde sólo has estado tú, y sólo tu conoces, allí donde todo retumba, y pienso: "Athletic, Athletic, Athletic, Athletic, Athletic, Athletic, Athletic, Athletic, Athletic.
Figuras, imágenes, sentimientos salen poco a poco de mi interior y empieza a aparecer una fuerza, una fuerza en forma de seriedad que me centra y me relaja, la molestia de mi estomago se convierte en una fuente de poder inexplicable, una fuerza y casta, un honor que te llena tanto que pareces volar, me emociono y disfruto de manera que hacia tiempo que no lo hacía, y no pienso mas que en el Athletic, y en lo que es, ha sido y será.
Un orgullo me recorre todo el cuerpo y me produce un pequeño cosquilleo en la espalda que hace que me estire provocando un escalofrío que me hace despertar del todo con una fuerza y garra que ni el león más fiero dudo que este a mi altura, y siento como que nunca me haya asustado algo en la vida. "¡Dios!, ¡vamos a ganar! ¡¡Hoy nos vamos a comer la hierba del campo, San Mamés, al Levante y a todo lo que se mueva alrededor nuestro!!
¡¡AÚPA ATHLETIC!!
¡¡HOY HAY QUE GANAR!!
¡¡Hoy nos vamos a comer la hierba de San Mamés, al Levante y a todo lo que se mueva!!
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Imágenes, sentimientos salen de mi interior y aparece una fuerza, una casta, un honor que te llena tanto que vuelas |
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