El mundo del deporte profesional está bañado por una gran cantidad de trascendentales e inolvidables momentos, casi todos ellos inherentes al exigente ritmo competitivo por el que vienen impuestos. Tras una complicada y decepcionante temporada, el Athletic se encuentra inmerso en uno de esos instantes que pasarán a la historia como determinante, sobre todo para aquellos que de una forma u otra sufren con su equipo.
Ante una cita tan intensa como la que se avecina ante el Levante, el corazón y los sentimientos deben aflorar necesariamente para servir de ayuda extraordinaria con la que solventar el escollo. Esto, dicho de este modo, puede trasladar la idea de que el equipo, y por ende los futbolistas del Athletic, tienen que ganar el encuentro sea como sea y sin tener en cuenta el modo. Pues bien, precisamente ahí reside la clave de la cuestión con la cual todos los jugadores rojiblancos deberán convivir sin remisión hasta la hora del pitido inicial del encuentro, ya que a partir de ese preciso instante comenzarán a recogerse los frutos de lo sembrado durante las horas previas.
En esos días, horas y minutos previos a este partido final cobra más importancia si cabe la positivización de cualquier argumento que pueda extraerse de los esgrimidos durante el año, tanto a nivel individual como colectivo. Lo más sencillo a estas alturas sería echar mano de los negativos balances de juego que ha arrastrado el equipo hasta la fecha, pero hacerlo podría convertirse en el principio del fin de las opciones del Athletic.
Entrando en materia, la mente de todos aquellos futbolistas elegidos por Mané para llevar a cabo este cometido, debe encontrar un vehículo mediante el cual canalizar todas las intenciones, actitudes y aptitudes que sin ningún género de dudas cada uno tiene en su interior. Se trata de un partido a vida o muerte, sí, pero sobre todo se trata de un partido de fútbol que se juega en un campo que se llama San Mamés y el equipo que lo va a defender no es otro que el Athletic. Este aspecto no debe convertirse nunca en un peso, sino en un tremendo orgullo por el que mucha gente ha suspirado alguna que otra vez.
La historia de un club centenario tampoco debe significarse como una sombra que penda sobre la cabeza de ninguno de los jugadores rojiblancos, ya que precisamente será esa misma historia el principal aval en el que tienen que basar sus señas de identidad como futbolistas.
Aquí es donde aparece el último y definitivo puntal de apoyo para todos ellos: la afición del Athletic. Su ilusión para dar sin pedir nada a cambio, su decisión de seguir a su equipo allá por donde vaya, y su inigualable modo de entender el sentimiento rojiblanco estarán también del lado de los jugadores en esta histórica ocasión.
Ya tenemos una base sobre la cual los jugadores deben sentirse seguros: San Mamés, Athletic, historia y afición, cuatro pilares espectaculares y únicos en el modelo del fútbol actual. A partir de aquí debemos ir incorporando sobre este buen campo de cultivo todos los detalles específicos del juego del Athletic que puedan ser aprovechables para doblegar al rival de turno. Cuanto más sencillos y transparentes sean los cometidos de los futbolistas, resultará mucho más efectivo a la hora de señalar los caminos para conseguir el objetivo final.
Una de las labores más importantes es la reservada al entrenador. Debe ser él quien transmita a sus jugadores la capacidad que tienen para hacer bien las cosas, para realizar buenos controles de balón, para efectuar buenos pases, buenos centros y buenos remates. Todo ello deberá ser realizado además utilizando la herramienta de la concentración para no perder detalle de lo que acontezca a su alrededor.
El Athletic es un equipo capaz de, sin mucho fútbol, golpear con efectividad a cualquier rival que se le ponga por delante, gracias sobre todo a la intensidad que imprimen al juego en determinados periodos del partido. Se trata de aprovechar esos arreones para sacar partido de la presencia que ofrece Urzaiz, la calidad de Yeste, la ratonería de Etxebe, la anticipación de Ustaritz, el temple de Iraola... Argumentos y cualidades que estos jugadores no han podido olvidar de la noche a la mañana. Sólo resta vehiculizar estas condiciones para utilizarlas con sentido en esos momentos en los que el Athletic convierte los partidos, con su afición siempre de fondo, en un auténtico suplicio de intensidad.
Serán de especial relevancia los mensajes positivos entre todos los compañeros dentro del terreno de juego, ya que lo importante es intentar las cosas, arriesgarse a fallar y hacerlo con convicción. También será importante el encajar con serenidad cualquier susto o jugada adversa con la que el rival pueda sacudirse en un determinado momento. Se trata de un partido de fútbol, de un juego en el que el contrario puede superarte de improviso. Ése será el momento de respirar hondo, de animarse entre todos y de utilizar la crítica constructiva para contrarrestar otra posible acción en la que el rival pueda romper el esquema de juego del propio equipo.
Existirán también, sin duda, momentos puntuales en los que se deberá actuar con temple, con la tranquilidad necesaria para no dejarse llevar por los nervios a la hora de ejecutar las disputas hombre a hombre, en el momento de protestar alguna decisión del colegiado… Es decir, de no incurrir negativamente en los aspectos disciplinarios que rodean al juego. Será más conveniente utilizar a su favor precisamente estos detalles para que, en el caso de que pueda producirse alguna decisión importante por parte del árbitro en este sentido, la decisión caiga del lado del Athletic.
La visualización mental por parte de los futbolistas de aquellas jugadas que puedan darse en el partido (centros, remates, regates, pases…) es una de esas técnicas que pueden ayudar a los profesionales, mediante la repetición una y otra vez en sus cabezas de acciones con un final positivo. Está demostrado que, una vez que estas acciones se presentan durante el encuentro, el jugador, al haberlas memorizado previamente, ofrece una respuesta mucho más positiva. Con estos ingredientes, será más que difícil que los leones no sean capaces de mostrarle al Levante el verdadero camino que van a seguir los acontecimientos una vez comience el partido.
Todo lo expuesto anteriormente no es más que el resumen de lo que pueden suponer esos pequeños detalles que habitualmente pasan desapercibidos para muchos de los que integran el mundo del fútbol. La táctica, la técnica, los principios defensivos y ofensivos, todo ello puede leerse en los libros, pero seguramente todas las opciones que deben llevar al Athletic a superar esta importantísima coyuntura deportiva pasan por utilizar la cabeza como marco positivo de todas las sensaciones que, sin duda, van a aparecer en los jugadores y en el equipo.
El cóctel ya está servido, sólo queda agitarlo y esperar a que el público quede satisfecho con la mezcla resultante. |