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El arquitecto Carlos Ferrater, ayer en el Bellas Artes. Foto: javi garcía |
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"Bilbao ha acertado con los proyectos y no se ha rodeado de cadáveres arquitectónicos"
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Carlos Ferrater Arquitecto
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Maite redondo
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Bilbao. Confiesa que para construir los bloques de edificios ha tratado de buscar el "código genético", tomando como referencia la Ría, el Puente de Deusto y la nueva Plaza de Euskadi. Carlos Ferrater (Barcelona, 1944) ha proyectado los dos bloques de planta baja y ocho plantas-piso que flaquearán la Torre de Pelli y que podrán alcanzar en el mercado un precio de un millón de euros. El conjunto urbanístico está llamado a convertirse en uno de los iconos del nuevo Bilbao metropolitano.
Cuando le encargaron el proyecto, ¿en qué se basó?
En fusionar tradición y cultura, en encontrar los materiales propios de aquí en la construcción de la fachada. En la fachada me he decidido por el acero, junto con otros materiales como el latón sulfurizado o un material similar a la madera, que utilizaré en elementos como las ventanas. Esta es la parte tradicional, pero también me he adaptado a las condiciones de una ciudad moderna.
¿Como cuáles?
Le he querido dar un soplo mediterráneo, porque creo que cada vez hay más luz y color en la ciudad. ¡Si incluso llueve menos! En mis construcciones hay más espacios intermedios entre la vivienda y la ciudad, que se pueden mover e ir cambiando conforme al clima o la luz. Eso es lo que le da vida al edificio, y ahí es donde se plasma el espacio mediterráneo.
Ya han empezado las obras, ¿para cuándo estarán construidas las viviendas?
Por nosotros en 24 meses las tendríamos acabadas, pero no podemos correr más que la Torre de Pelli, por lo cual tenemos que adaptar nuestro ritmo de construcción para acabar conjuntamente. Es un proceso un poco largo, pero se ha iniciado con los aparcamientos y la excavación de las zonas subterráneas.
Ahora que tan de moda está la arquitectura inteligente, ¿serán casas inteligentes?
Serán viviendas amables. Siempre he creído que deben reunir cierta condición de amabilidad, de reconocer al habitante, de entender que más allá de un producto de mercado hay unas viviendas que serán ocupadas por sus futuros habitantes. Por eso, he buscado una mezcla de frío, cálido, de diferentes brillos, el juego de la translucida, de los elementos móviles, corredoras, que mejoran los condiciones de habitabilidad.
Ha dicho en alguna ocasión que un arquitecto es como un médium...
Así es, es como asistir a una sesión de espiritismo, tú lo que haces es actuar de mediador para permitir que la ciudad se desarrolle ante tus ojos, para encontrar su código genético. Eso es lo que yo he hecho en Bilbao.
¿Y se ha encontrado con una ciudad de megaestrellas?
Sinceramente, creo que es una de las ciudades que más ha acertado con los proyectos estrellas de arquitectura y no se ha rodeado de cadáveres arquitectónicos. Se ha apostado bien. |
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