TAL día como hoy, hace una década, la deportista ondarrutarra Dina Bilbao naufragó en el Caribe junto a su amigo Iñigo Ross durante un trayecto en catamarán. Una tormenta les hizo desaparecer para siempre, pero no así a su recuerdo.
Dina tenía 36 años y el deporte, la aventura y viajar eran su modo de vida. "Compitió en bicicleta -recuerda su amigo Josu Iztueta-, pero vio más libertad en el triatlón y la posibilidad de compaginarlo con otras cosas", rememora. Participó en más de cien pruebas e incluso en ocho Iron-Man, dos en Hawaii.
Estudió medicina y psicología, donde coincidió con Yolanda Ibarloza, una amiga de su cuadrilla. "Tenía muchas inquietudes: deporte, cultura, euskara. Tenía facilidad para las relaciones personales, era alegre y le gustaba hablar con la gente", enumera. Ibarloza recuerda que "en un recorrido por el Nilo encontró un libro para aprender euskara en un mercado y se quedó hablando con el vendedor explicándole que era profesora, le dio explicaciones...".
Además del descenso en piragua por el Nilo, remó por las islas Andaman, cruzó Groenlandia en esquís, estuvo a punto de congelarse en el Yukón canadiense y se fue a Cabo Norte en bicicleta. En 1984 se fue a Antigua y dos años más tarde pasó a hacer cosas de mar, buceo, vela...
Su carácter alegre, optimista y solidario ha hecho que una década después de su desaparición sus amigos no la hayan olvidado y cada año celebran actos de recuerdo, como la marcha en bicicleta entre Tolosa y Ondarroa. "La marcha recorre el camino que hacía desde su localidad de acogida, Tolosa, hasta su lugar de nacimiento, Ondarroa, -aclara Ibarloza- . Era una marchosa y una marisalsas", recuerda.
Este año, además, han otorgado una beca de viaje para quienes presentaran un proyecto viajero que recogiera algunas de las cualidades que definían a Dina Bilbao: la aventura, el deporte y los proyectos innovadores. En el recuerdo. |