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Violencia: Romper el empate técnico permanente
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Endika Zapirain
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cualquiera que tenga cierta sensibilidad humana, habrá recibido con gran preocupación el anuncio de ETA de reanudar la lucha armada en todos los frentes. Es lógica esta reacción porque la actividad violenta de ETA, o de cualquier otro grupo de características similares, suscita incertidumbre, angustia y mucho sufrimiento previsible o real de las personas directamente afectadas, de sus familiares, amigos y compañeros de grupo. ETA podía haber desistido de la reanudación de la lucha armada reconociendo a la ciudadanía vasca, a los grupos políticos, sindicales y sociales la capacidad de luchar con eficacia en la consecución de objetivos básicos de Euskadi-Euskal Herria, para lo cual, sería imprescindible aunar esfuerzos entre todas las fuerzas que defienden básicamente lo mismo. La violencia, aunque sea de respuesta, en estos momentos, no ayuda a este fin: unir, aunar, coordinar fuerzas...
Dado que ETA ha optado por proseguir la lucha armada, sería deseable que tomase la firme e inteligente decisión de no atentar contra personas y que no se produzca ninguna muerte ni heridos, en esta nueva fase. Y para ello podía tener en cuenta, tres cuestiones: a) Aquí la ciudadanía es contraria a la pena de muerte, lo cual debería aplicarse en todos los casos. b) Que el Gobierno español haya cometido innumerables errores en el proceso, algunos clamorosos, no puede repercutir, dramáticamente, en personas, familias y grupos. c) Que dirigentes y/o representantes políticos; de la judicatura; periodistas; o cualesquiera otros grupos, hayan cometido errores, algunas veces con reiteración e incluso graves, no justifica una acción drástica -atentado- porque el error cero no existe en ninguna actividad humana y además pueden optar libremente por planteamientos que nos pueden resultar tan desastrosos, desagradables, que nos chirría, pero hay que contrarrestarlos dialécticamente, nunca con la eliminación física.
En esta situación no procede seguir la inercia de lo políticamente correcto y todos a una contra ETA; derechos humanos y libertad en relación a ETA; es un anacronismo en la UE y en el siglo XXI... los movimientos de liberación nacional -MLN- están desfasados... y así hasta el infinito. Y por otra parte el Gobierno español, con una inmadurez política e intelectual increíble e indeseable, se deja llevar por el impulso natural a la violencia. Es decir, a la violencia de respuesta de ETA responde con más violencia institucional, con lo cual impulsa la espiral acción/reacción, o sea lo peor posible. Al mismo tiempo mirando con lupa la repercusión que puede tener en las urnas, cualquier movimiento del Gobierno.
Esta actitud propicia un empate técnico permanente entre la violencia de respuesta y la violencia-causa, del Estado. Máxime si se tiene en cuenta lo que ha dicho Zapatero, aproximadamente, "el Gobierno actuará como lo han hecho todos los gobiernos de España..." o sea, la España eterna de triste recuerdo para los vascos.
Este no es el camino. Muchos años de experimentar el mismo método y siempre con el mismo resultado: fracaso. Cuando se apela a Europa y al siglo XXl para rechazar o restar vigencia a la violencia de respuesta, sería importante aplicar el mismo argumento para la eliminación de las causas y exigir a los gobiernos, en este caso el español, para que se ponga en orden y se ajuste a las exigencias de los derechos humanos y valores democráticos en todas las áreas. Los derechos humanos y los valores democráticos no son negociables. El Gobierno español, como cualquier otro, tiene la obligación de respetarlos y ponerlos en práctica de forma escrupulosa, al margen de cualquier situación específica/coyuntural.
No merecería la pena, volver a comenzar conversaciones con ETA, sin que previamente el Gobierno español no haya puesto en orden esta cuestión. Resulta casi obsceno repetir una y otra vez: la eliminación de malos tratos y torturas en comisarías; el acercamiento de presos a cárceles próximas a sus domicilios; la derogación de la Ley de Partidos; adecuación de las cárceles a fin de que sean habitables por personas; el reconocimiento del derecho de vascos y vascas a decidir libremente su futuro político sin limitaciones de ninguna clase, etc. no están sujetas a negociación. Estos son derechos innegociables y tienen que estar superados/resueltos, al margen de cualquier circunstancia.
El derecho a una vivienda digna, de toda persona a partir de una cierta edad, no es discutible. Lo que es discutible es el plan de viviendas, la ubicación, las condiciones, etc. nunca el derecho mismo. Esto que se ve muy claro, es aplicable a cualquier derecho básico, también a los políticos, sociales, culturales, etc.
Toda la ciudadanía vasca, partidos, sindicatos, grupos sociales deberían emprender acciones exigiendo al gobierno español y a su presidente que cumpla con sus obligaciones en las materias que hemos señalado.
Cuando Zapatero dice que ha hecho todo lo que podía en el proceso, ¿a qué se refiere, además de hablar? Precisamente estimo que el fracaso estrepitoso del proceso ha sido no hacer, prácticamente, nada. |
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