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TELEVISIÓN
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La aldea global
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Portazo
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J.r. Diez Unzueta
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EN las próximas horas, Tony Blair abandonará la mítica residencia de los primeros ministros ingleses y pasará a la galería de políticos cesantes del viejo continente. La semana pasada visitó la londinense sede de la agencia Reuters y allí se despachó a gusto sobre su experiencia política y personal en relación con los medios de comunicación. El inventor de la tercera vía nos obsequió con frases del siguiente tenor: "Los medios de comunicación son como una jauría, destrozan a la gente y su reputación… Es difícil hallar un equilibrio, las cosas, la gente, los problemas son blanco y negro". La frase, misil del señor Blair, es lo más parecido a lo que el político quiere denunciar precisamente, como comportamiento denigrante de los periodistas.
Estas generalizaciones no dejan de inducir a confusión, menosprecio y deslegitimación de los medios en las sociedades democráticas. El político de Downing Street achaca a la brutal competencia está pérdida de valores y estos comportamientos contrarios a los derechos personales, olvidándose de que la coexistencia entre políticos y periodistas ha sido, es y será complicada, áspera, y difícil; llena de accidentes, porque cada uno juega papeles diferentes y así lo entiende la opinión pública.
En aquella comparencia, Blair sacó las siguientes y nocivas consecuencias del comportamiento actual de los medios: se busca el escándalo y la controversia aguda, los "errores" se convierten en "engaños", la necesidad de que no te gane la competencia exacerba la búsqueda periodística, la interpretación prima sobre la información y el prestigioso periodismo de matices ha desaparecido. No me parece mal el diagnóstico, pero tales denuncias tenía que haberlas hecho antes y explicarnos su política comunicativa, en vez de quejarse de los mensajeros; ahora suenan a portazo destemplado.
Las críticas de Tony Blair a los medios suenan ahora a portazo destemplado; tenía que haberlo hecho antes |
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