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Dos jóvenes trabajadoras japonesas cultivan hortalizas en un receso de su trabajo en la ciudad de Osaka, en un huerto en la azotea. |
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Tomates y repollos en las azoteas de Japón
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Huertos de alquiler y cultivos futuristas florecen en las urbes niponas. Acuciados por la falta de espacio los urbanitas japoneses han descubierto un 'suelo virgen' donde cultivar hortalizas y, de paso, combatir el estrés.
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LA agricultura, una forma de vida cada vez más marginal en los países desarrollados, florece en los rascacielos de las hiperpobladas urbes japonesas con huertos de alquiler en azoteas, cultivos futuristas y cursos de formación para hombres de negocios.
En un país montañoso como Japón, donde casi el 70% de su superficie está cubierta de bosques y la mayor parte de la población se concentra en las áreas más llanas, el espacio disponible para la agricultura se reduce a la mínima expresión.
Sin embargo, el exagerado desarrollo económico nipón, basado básicamente en la producción industrial y las nuevas tecnologías, no ha hecho olvidar a muchos japoneses su pasión por la vida en el campo. Prueba de ello es el éxito que han tenido los huertos de alquiler del complejo comercial Namba Parks (en inglés) en Osaka, al oeste de Tokio.
Así, y desde que se inauguraron en 2003, más de 2.000 personas, incluidos hombres de negocios, han participado en el sorteo anual de las 20 parcelas de seis metros cuadrados cada una habilitadas en una azotea. Los pocos afortunados, tras pagar 37.800 yenes (alrededor de euros), disfrutan de un pequeño terreno en el que cultivan sus propias verduras con la supervisión de los técnicos del centro, mientras contemplan el frenesí de las oficinas en los rascacielos colindantes.
Cabe significar que el huerto de Namba Parks es único en su género de todo el país nipón y el más equipado para la práctica de la agricultura urbana.
La mayoría de los arrendatarios destinan sus parcelas a la producción de tomates y repollos, que luego consumen en familia.
En la misma línea, pero esta vez en un escenario diametralmente opuesto, en los sótanos de uno de los edificios del distrito de oficinas de Otemachi en el centro de Tokio, antes usados como cámara acorazada del banco Resona, la empresa de trabajo temporal Pasona O2 (en japonés) puso en funcionamiento en el ejercicio 2005 un programa tecnológico de producción agrícola peculiar.
En este sentido, mediante la iluminación con diodos LED controlados por ordenador y la hidroponía, que permite el cultivo en soluciones acuosas en vez de suelo fértil, esta empresa reproduce las condiciones óptimas para la producción agrícola, lo que aumenta el tamaño de los vegetales y las cosechas anuales.
El objetivo último de Pasona O2 es motivar a los jóvenes nipones y a los hastiados asalariados, o salary man, tal y como se conoce en Japón a los hombres de negocios, a considerar la agricultura como una opción laboral más allá del trabajo de oficina. |
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