BILBAO. La producción de acero en el conjunto del Estado español batió el pasado año todos los récords históricos tras alcanzar los 18,4 millones de toneladas, según datos de la patronal del sector Unesid.
Algo difícil de creer para los que han conocido la salvaje crisis de la industria siderúrgica vasca y del resto del Estado español en los años ochenta del pasado siglo, que dejó a un paso de la quiebra a empresas como las antiguas siderúrgicas integrales Ensidesa o Altos Hornos de Vizcaya, tuvieron que integrar sus restos en la actual Arcelor tras una dura reconversión con miles de despidos y prejubilados, al igual que empresas de aceros comunes y especiales, Orbegozo, Forjas Alavesas, Echevarría, Olarra, etc.
Un cuarto de siglo después, un sector maduro e intensivo en capital que tuvo que refugiarse en los Presupuestos del Estado para sobrevivir, ha vuelto a manos privadas -que se pelean por tomar el control de las grandes compañías en un proceso notable de concentración internacional-, y gana dinero a niveles aceptables.
Así, la industria siderúrgica del Estado español experimentó un fuerte incremento de actividad en 2006, un año en el que se alcanzaron cifras récord de producción y consumo. Todo ello, se vio acompañado por un proceso de concentración que supone un cambio de gran trascendencia en la estructura empresarial del sector.
La Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID) resaltó que 2006 fue un año de cifras récord para el sector siderúrgico del Estado. La producción de acero superó el máximo histórico, al elevarse a 18,4 millones de toneladas, un 2,7% más que en el año precedente y casi un 50% más que hace una década. El consumo aparente alcanzó los 23,6 millones de toneladas, lo que representó un aumento del 13,1% respecto a 2005.
Los datos citados reflejan la fortaleza del mercado siderúrgico español, sustentado en la demanda de la construcción y en una mejora general de casi todos los segmentos, incluido el automóvil que utiliza los productos de mayor valor añadido y que concentra los esfuerzos, notables esfuerzos, de I+D de las compañías.
El pasado ejercicio marcó un nuevo hito en el proceso de concentración de la industria a nivel mundial con la configuración del mayor grupo del mundo Arcelor Mittal, así como la entrada de empresas como la india Tata en el consorcio anglo-holandés Corus, que integra la que en su día fuera la poderosa British Steel.
Proceso de concentración del que Euskadi ya ha tenido noticias con la integración en Arcelor de las antiguas AHV, Marcial Ucín y Aristrain, o la entrada de la brasileña Gerdau en Sidenor.
Este proceso de concentración, totalmente coherente con la globalización económica mundial y la intensificación de los flujos comerciales así como con el grado de atomización del que se partía, permite, según fuentes del sector, aprovechar las economías de escala y representa una oportunidad importante para mejorar la rentabilidad de las compañías y la estabilidad de los mercados del acero. |