bilbao. Adivinadores del futuro y espíritus entorno al círculo de Morgana se congregaron ayer por la tarde en las campas de Artxanda preparándose para la noche más corta del año y la llegada del verano. Miles de personas se reunieron para mantener viva la Noche de San Juan en la que hubo actividades para todas las edades. Pero todos corrieron alrededor de las llamas, como manda la tradición. Los niños disfrutaron con juegos, teatro y una hoguera que se encendió a las nueve de la noche, para dar paso a la de los adultos una hora y media después.
Pero había que reponer fuerzas y el olor de la txala asada resultó tan atractivo que no tardó en reducirse a huesos, literalmente. Fue inevitable moverse a ritmo del pasacalles y la percusión de Bande Déplacée, de la compañía Deabru Beltzak. De repente, personajes extraños aparecieron, mitad demonios y mitad guerreros, danzando entre el público al son de los tambores y arropados por el fuego. Hechicería, fascinación, brujería, y encantamientos sedujeron a los presentes, los más pequeños boquiabiertos ante la danza y las luces.
La fiesta estaba en plena ebullición cuando comenzó el concierto reggae como una tremenda fuerza poniendo en marcha a buena parte de los presentes. Era la noche para todos los públicos y ni los más pequeños querían irse a casa. Así, la imagen de los niños bailando con los mayores se extendió por el recinto festivo hasta que ya no pudieron más y regresaron a casa. >R.M. |