Bilbao. La jornada del jueves del Bilbao BBK Live Festival se cerró el viernes con la música oscura y más árida que en disco de los estadounidenses My Chemical Romance. Su desfile, entre gótico, glam y rockero, gustó a los más renuentes y a los que tras el flashazo de los Red Hot esperaban no dejar Kobetamendi sin un buen sabor de boca. Los My Chemical Romance lo consiguieron y dejaron huella en los más noctámbulos.
Como antes sucedió con los reunificados Kula Shaker, que ofrecieron una miscelánea de pop, psicodelia y hard setentero, con paradas en en el mítico Bob Dylan y -!cómo no!- los mágicos y recordados Deep Purple. Tampoco defraudó el crossover de Fishbone. Su mezcla de ska, reggae, funk y solos casi heavies hizo bailar a la peña.
Pero la otra estrella de la jornada fue Fermín Muguruza. Acompañado de su Afro-Basque Fire Brigada (hasta 12 músicos coloco en el escenario número 2 del recinto) hizo lo de siempre, pero con la convicción y resultados habituales.
Logró mover con sus consignas antisistema y su repertorio de raíz reggae y ska, con guiños a las voces soul y a las raíces euskaldunes de la triki, a casi 12.000 personas. Repasó su último álbum, temas de su anterior carrera en solitario -Beti izango dugu Bilbao no podía faltar, ni Plastik turkey- y recuperó, entre la ovación de los suyos, dos clásicos de Kortatu: La línea del frente y Sarri, Sarri.
Un "jo ta ke, agur" casi le dejó a puertas del avión que tomaba para actuar hoy en Moscú, en el Apelsin Club. Todo un salto desde Kobetamendi. Su gira, que seguirá en verano, recalará en Tokio a finales de julio y en varios países europeos en agosto. >A.P.D. |