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Floren Isla sujeta la tabla adaptada. Foto: javi garcía |
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La Arena será la única playa de Europa con surfistas discapacitados
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la escuela de surf ultima un curso gratuito adaptado para las personas con minusvalía.
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Diego Artola
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muskiz. La adaptación de las playas a las personas con movilidad reducida alcanzará en La Arena su máximo apogeo con el acceso a la práctica del surf. Así, Erauntsi Surf Estola prepara hoy el bautismo sobre las olas a tres usuarios con discapacidad como ensayo final antes de convertir a La Arena en la única playa europea en ofrecer cursos a este colectivo.
El proyecto es un empeño personal del responsable de la escuela, el santurtziarra Floren Isla, presidente de la federación vizcaina. A este respecto, alude a las condiciones favorables de este arenal protegida de los golpes de mar. La idea surgió de un antiguo surfista que tuvo que dejar la práctica de este deporte tras sufrir un accidente que le dejó parapléjico.
El responsable de la escuela esgrime los beneficios de este deporte como posible terapia personal. "Te proporciona una sensación de libertad y la oportunidad de disfrutar con la naturaleza", destaca. Para hacer realidad el proyecto, Floren rastreó las huellas de esta singular modalidad encontrando las únicas muestras de surf adaptado en playas brasileñas y australianas. No obstante, según parece, su origen se remonta a los veteranos de Vietnam por la abundancia de surfista en las filas del Ejército norteamericano.
A falta de la prueba definitiva de hoy, la escuela ha preparado la adaptación de un deporte tan dinámico a las limitaciones de estas personas. Así, la semana pasada tres monitores recibieron un curso de formación de tres horas en una piscina de Santurtzi para la asistencia en el agua de las personas con discapacidad.
La adaptación se extiende a la tabla, que se ha convertido en un híbrido entre el surf y sus hermanos, el Boady Board y el Windsurf. Así, su material es de corcho para suavizar su impacto contra el cuerpo humano en el agua e incluye agarraderos de mano para practicar el surf tumbado.
Asimismo, sobresale por su longitud -3,10 metros-, lo que permite el acompañamiento de una segunda persona, en este caso de un monitor. La seguridad se completa con el uso de un casco y de un traje de neopreno equipado con un flotador. En cualquier caso, el protocolo establecido por Floren evita situaciones de riesgo con el refuerzo del número de monitores.
Así, mientras que en un grupo convencional de principiantes es supervisado por un tutor, en este caso serán cinco los que se encarguen de un solo surfista. El despliegue consistirá en dos monitores en la zona de toma de olas completado con otros dos en la orilla para preparar su recepción tras la cabalgada. Por último, el quinto se localizará en la misma tabla.
A esto se añadirá un análisis concienzudo del estado de la mar. Los monitores de estos cursos gratuitos limitarán la entrada a olas de medio metro al igual que los niños menores de 13 años. La duración de las sesiones también serán cortas por su mayor vulnerabilidad al frío. |
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