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Bakero y Fuentes, responsables del fracaso de la Real. Foto: Archivo |
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real sociedad la actualidad
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Cronología de un fracaso
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La Real ha cerrado un ciclo que parecía no tener fin. Tras cuarenta años en Primera, la decadencia del club txuri-urdin, tras renunciar a su filosofía y sus principios, le ha llevado al 'infierno'.
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El pasado domingo se consumó el mayor de los fracasos de la historia de la Real Sociedad al bajar a la categoría de plata en Mestalla tras cuarenta años en Primera. Con el descenso del conjunto donostiarra a Segunda A, el Consejo de Administración del club txuri-urdin parecía haber tocado fondo. No es así. Pretende continuar con su obra tras una leve limpieza de cara. Con una obra que se limita a convertir un grande de la Liga en la mínima expresión. En un solar. De hecho, prácticamente ya lo ha conseguido. En la Real Sociedad ya no queda nada, nadie la reconoce.
Sin ningún tipo de pudor, los consejeros del club txuri-urdin pretenden conseguir la ratificación de la Junta Extraordinaria de Accionistas del 30 de junio para seguir adelante. No lo tendrán difícil, en uno de los capítulos más tristes de la historia blanquiazul se hicieron con el control de una parte importante del accionariado durante la ampliación de capital llevada a cabo en los primeros meses de 2006.
Inicio del desastre Todo comenzó el 30 de junio de 2005. Entonces salió elegido Miguel Fuentes y comenzó el principio del fin. El lateral y sus compañeros de Consejo heredaron un equipo y, tras contratar a José Mari Bakero como director deportivo, se limitaron a quejarse amargamente del escaso margen de maniobra que tenían para confeccionar una nueva plantilla durante su primer verano al frente del club.
Menos mal que no tuvieron tiempo. La Real, con Amorrortu en el banquillo, llegó a Navidades de 2005 con 21 puntos en su casillero, en el puesto undécimo de la clasificación. A partir de la apertura del mercado invernal, Bakero comenzó a meter mano en el proyecto deportivo que habían dejado los anteriores gestores. Y fue entonces cuando comenzó la caída en picado. El que fuera un gran centrocampista en los 80 demostró no tener la misma visión de juego fuera de los terrenos, y aunque ahora reniega de su pasado como director deportivo de la Real, suya fue la responsabilidad de contratar a Stevanovic, Skoubo, Viáfara y Mark González. Además, destituyó a Amorrortu y el equipo se quedó tan huérfano que no perdió la categoría porque encontró tres equipos peores de milagro.
La permanencia no escondió que la 2005-06 fue la peor temporada de la historia moderna de la Real hasta la fecha.
La crisis deportiva era evidente y para el verano de 2006 ya estaba en marcha la debacle social y económica. Al Consejo de Administración se le ocurrió la idea de subir los abonos un 30% para reducir una deuda que, según la visión de la entidad, tenía al club en riesgo de disolución.
La demagogia les sirvió para meter el miedo en el cuerpo de los aficionados y plantear una ampliación de capital complicada de asumir para los pequeños accionistas, debido a que cada acción costaba más de 100 euros.
bakero, poder absoluto Con la ampliación de capital terminada y el club en manos del Consejo comenzó la planificación de la catástrofe el pasado verano. Jesús Mari Zamora, como líder del proyecto deportivo, dio las riendas del banquillo y de la dirección deportiva a José Mari Bakero, que salvó a la Real con unos números muy discutibles en los últimos nueve partidos de la pasada temporada. El invento no pudo salir peor. El de Goizueta se saltó a la torera los valores Real Sociedad que preconizaba DenonErreala durante las elecciones de 2005 y llenó el equipo de jugadores de fuera de Zubieta exentos de calidad. A pesar de los 12 millones de euros invertidos desde 2005 el déficit de calidad de la plantilla era evidente y sólo cabía esperar a que la competición situara al conjunto txuri-urdin en su sitio. Y lo hizo bien pronto. En la jornada 3 el proyecto de Bakero entró en puestos de descenso. En la 7 continuaba ahí y el Consejo decidió dejar a la Real sin proyecto. Destituyó a Bakero dejando al club sin director deportivo y sin entrenador. Los peores augurios se estaban cumpliendo.
Llegó Lotina el 27 de octubre y llegó a Navidades sin ser capaz de enderezar la nave txuri-urdin. El Consejo prometió fichajes de garantías en invierno para salvar la categoría. Nueva promesa baldía o nuevo alarde de incompetencia. Puesto que Herrera y Víctor López poco han aportado y sólo Savio consiguió mantener viva la esperanza hasta el final. Para entonces, para enero de 2007 la crisis social ya era total. Al hecho de haber perdido gran parte de la atomización que tenía el accionariado de la Real antes de la llegada de este Consejo, se le sumó la flagrante pérdida de abonados debido a la escasa ilusión que generaba el proyecto y al elevado coste de los abonos. Otros 1.500 abonados se dieron de baja dejando el número de socios de Anoeta en sólo 20.636. De esta forma durante el mandato de Miguel Fuentes, la Real ha perdido el 20% de su masa social, cayendo el número de abonados desde más de 25.000 a poco más de los 20.000 actuales.
Fuentes dimite y a Segunda Con sólo 20.000 abonados continuó la debacle deportiva. La Real cavó su propia tumba durante los meses de enero y febrero, en los que sacó un sólo punto y se situó a 12 de la permanencia. A partir de entonces llegó la reacción que mantuvo con vida al equipo hasta la última jornada gracias al pundonor de algunos jugadores y a la persistencia de Lotina. Pero el fútbol no engaña y pone a cada uno en su sitio. El pasado domingo dictó sentencia y confirmó a la Real como el segundo peor equipo de la Liga 2006/2007, enviándole directamente a Segunda División después de cuarenta años de gloriosa historia.
Bakero demostró no tener la misma visión fuera del terreno que la que tenía como jugador
Un futuro algo más que incierto
Ahora la Real Sociedad se abre ante lo desconocido. Ante el abismo. Pero, a pesar de todo, sólo se atisban pequeños cambios en el Consejo de Administración. O eso se puede desprender de la rueda de prensa que ofreció María de la Peña, que accedió al cargo después de que Miguel Fuentes abandonara el barco justo antes de que se hundiera, en la que no dio ni una sola respuesta acerca de los infinitos despropósitos que se han cometido en este club desde junio de 2005. Y, lo que es peor, De la Peña y los suyos amenazan con seguir destruyendo la nave durante tres años más. Y es que son conscientes de que tienen la sartén por el mango y saben que, casi con total seguridad, continuarán en el cargo después de la Junta de Accionistas que han planteado para el próximo día 30. Una Junta en la que el único punto del orden del día es la ratificación del Consejo y, en caso de negativa, el nombramiento de nuevos consejeros. Si es que alguien se atreve a lanzarse a una piscina en la que no se sabe si hay agua. Por el momento no hay alternativa a un Consejo que amenaza con continuar con su obra maestra. >M. E.
Durante el mandato de Miguel Fuentes la Real Sociedad ha perdido el 20% de su masa social |
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