BILBAO. Juan Carlos Ercoreca se fue ayer a Donostia. Al estadio de Anoeta. A fichar a Garrido y a Xabi Prieto, se podría pensar, pero no, o al menos no consta. Fue a disfrutar, a relajarse, a desconectar. A tapar el ruido electoral con más ruido. Se fueron doce amigos al concierto de los Rolling Stones, un grupo que ocupa un lugar privilegiado en la banda sonora de su vida, también en su geografía vital, pero no tan alto como su gran pasión, el Athletic, al que pertenece como socio desde hace más de 30 años (tiene 47) y que pretende presidir el 13 de julio.
García Macua, 4.170 firmas; usted, 3.929. ¿Qué valoración hace de lo que algunos consideraban unas primarias?
Una valoración tremendamente optimista. Nosotros comenzamos a recoger firmas hace pocos días, cuando el Athletic entregó las hojas verdes, y los demás llevaban ya meses trabajando. Llegar a este momento del proceso y lograr un empate técnico es una gran satisfacción para nosotros.
Llamó la atención el modo tan radical en que usted, en la presentación de su candidatura, se desmarcó de la gestión de Fernando Lamikiz y del bienio negro.
Hay cosas en la gestión de Lamikiz de las que me desmarco, y otras que asumo y que comparto. Quizás se le haya dado al asunto más bombo del que yo pretendía. Yo pretendía decir la verdad, y lo hice. En muchas de las decisiones, especialmente en las que repercutieron más negativamente en el club, nosotros no fuimos partícipes, y en las discusiones que pudimos mantener no fueron tenidos en cuenta nuestros puntos de vista. Si lo que dije dolió a alguna de las personas con las que tanto hemos sufrido pido disculpas. Pero lo que dije es la verdad.
Se le vio a usted decidido a marcar territorio desde el minuto uno.
Lo que me molesta es que se me coloquen unas etiquetas que no corresponden con la realidad. En la dimisión de Fernando, a mí se me tacha de promotor de la rebelión, y ahora, en esta campaña, se me acusa de continuista. Ni aquello era cierto ni esto lo es. En aquel momento, yo era partidario de que todos dimitiéramos, y así lo manifesté. Posteriormente, la cosa fue dando giros, hasta que Lamikiz planteó que Ana asumiera la presidencia y que nosotros nos quedáramos con ella. Yo, de aquella etapa, me siento copartícipe y responsable únicamente de la parte que fui responsable, la comercial, la de marketing. De lo que sí soy responsable, y en una medida importante, es de la gestión del club en los ocho últimos meses.
Lanzar un mensaje tan directo de renuncia al pasado, ¿obedece a una estrategia electoral?
No. Es simplemente definirme como lo que soy, una persona que no tiene ataduras, y definir mi grupo de trabajo, gente implicada y comprometida con el club en este momento tan difícil de la institución. No tengo ataduras ni con el pasado ni con ninguna institución, ya sea política, mediática o empresarial. Mi proyecto no es un proyecto ajeno al del Athletic. Eso quería decir.
Cuando dice que no tiene ataduras políticas, ¿insinúa que otros sí las tienen?
No lo sé. En la historia del Athletic ha ocurrido que para acceder a una Junta Directiva se adquieren una serie de compromisos. Yo no he adquirido compromisos con nadie.
Cuando dice que no tiene ataduras con ninguna empresa, ¿insinúa que otros sí las tienen?
Hombre, hay una candidatura promovida por una gran empresa constructora.
¿A qué candidatura se refiere?
A la de García Macua.
¿Y a qué empresa?
A Fonorte. Su presidente, Jabyer Fernández, es quien promueve la candidatura de García Macua. De hecho, está hecha a su medida y a su estilo. Como presidente va el abogado de su Consejo, y en la candidatura va como hombre fuerte su consejero delegado. Fernández ha implicado en esta candidatura a todas las empresas y toda la actividad económica y social que maneja. Eso no quiere decir nada, pero sí tiene un condicionante muy específico: Fonorte se trata de una empresa muy importante, posiblemente la más importante de Bizkaia en la rama de la construcción, y en los próximos años el Athletic va a afrontar el reto constructivo más importante de su historia, el nuevo campo. No me parece que estéticamente sea un buen planteamiento. Si Jabyer Fernández se hubiera presentado, yo me quito el sombrero, porque es un hombre con un potencial económico importante, y que decidiera apostar en estos momentos por el Athletic me habría parecido loable. Pero el hecho de que él promueva desde la sombra esta candidatura, con sus empleados de más alto nivel y con muchos empleados de sus empresas implicados, no me termina de convencer. No cuestiono que sus objetivos sean loables, lo que digo es que mi candidatura no tiene ningún tipo de ataduras con nada y con nadie.
Reniega de la etiqueta de continuista pero incluye a cuatro miembros de la anterior Junta en su plancha.
Yo no reniego de esa etiqueta. Cuando hay un cambio, hay que ser continuista en lo que se ha hecho bien, y hay que aprender de los errores para que no se repitan. En ese sentido, yo seré continuista en el proyecto institucional de los últimos ocho meses, en la recuperación de serenidad y respeto para el club. Seré continuista en el área económica y comercial. Y, evidentemente, no seré nada continuista, incluso seré revolucionario, en lo deportivo, porque en lo deportivo hemos tocado fondo. Ha llegado el momento de hacer cambios importantes, de tomar decisiones que no serán ni populares ni agradables, pero no nos temblará el pulso.
Habla de errores: la marcha de Valverde, el caso Zubiaurre, el caso Gurpegi…
No me gustaría referirme mucho más al pasado. El pasado me sirve para lo que he dicho, para no repetir los errores. Esto es un club deportivo, el deporte manda, y los resultados en estos últimos tiempos están siendo lamentables. A partir de ahí, tenemos que actuar drásticamente en lo deportivo. En los últimos años, en lo deportivo ha habido aciertos y errores, pero los errores han tenido una repercusión mucho mayor al ser reiterados y al coincidir con unas circunstancias negativas como lesiones, sanciones… El socio y la socia del Athletic están especialmente preocupados por el tema deportivo, y los errores que se han cometido servirán para crear un criterio de trabajo diferente, para no repetirlos, para incorporar nuevas personas contrastadas y experimentadas, y para hacer apuestas de menor riesgo que las lanzadas anteriormente.
Siendo concretos. ¿Usted avaló la marcha de Valverde?
Al contrario. La Junta avaló la continuidad de Valverde, y al presidente se le encomendó la renovación de su contrato. Se produjo un desencuentro entre el presidente y el entrenador, pero previamente hubo una escasa voluntad de renovar por parte de Valverde. Pero ése no es el mayor error que yo achacaría al anterior presidente. Sí es cierto que a partir de ahí el equipo entra en una fase negativa, pero ya lo había hecho un poco antes, a raíz de la eliminación de la UEFA.
¿Cuándo ha hablado con Lamikiz por última vez?
Hace muchísimo tiempo, un mes después de su dimisión. Ya no tenemos relación. He respetado su situación. Para mí es una persona que evoco con cariño, porque ha sufrido muchísimo en su etapa como presidente y también posteriormente. En ese sentido, tiene todo mi cariño. Ahora bien, la relación no existe.
Dice usted asumir la responsabilidad de los ocho últimos meses. ¿Cuál es su balance?
El balance no es todo lo satisfactorio que yo habría querido, sobre todo en lo deportivo. Apostamos por el entrenador que teníamos, Sarriugarte, pero era evidente que, pese al trabajo, no llegaban los resultados. Optamos por la opción que creíamos mejor, Mané y Ondarru. Les apoyamos en todo, y sólo hubo una cosa que nos pidieron y que no pudimos hacer, el fichaje de Iván Campo. Fue absolutamente imposible, la Directiva hizo todo lo que estaba en su mano. Al caso Zubiaurre le dimos una solución que no es buena, pero es la menos mala de las posibles. En el caso Gurpegi estamos satisfechos de la evolución de los acontecimientos, porque se le ha dado la vuelta a esa situación y esperamos que para el año próximo podamos recoger frutos. Y está el tema del campo nuevo, que ha sido un trabajo ingente de las pocas personas que nos habíamos quedado en la Junta. Con la colaboración de Diputación y BBK se consigue un acuerdo importantísimo para el club.
Dicen que fue usted quien lo gestó todo.
No, fue un gran trabajo de equipo, de toda la Junta. Ana Urquijo, Fede Arruti e Iñaki Villanueva trabajaron muchísimo en el tema, también empleados del club, las personas de Diputación y BBK han puesto muy buena voluntad… Esto no es un tema de uno u otro, es una cuestión de trabajo y de buena voluntad. Lo importante es que el tema se ha cerrado de un modo tan positivo para el Athletic que ni podíamos imaginar.
Habla en su programa de un plan económico agresivo pero viable. ¿Se disparará el presupuesto del club?
Agresivo tiene que ser, porque la situación deportiva nos exige incorporaciones. Algún jugador podrá venir sin contraprestación, pero en otros casos habrá que pagar a su club de origen. Hay momentos en todo proyecto deportivo que son más conservadores, y otros en que hay que ser más agresivo. Puede haber un salto en el presupuesto, no sé si considerable pero sí asumible, porque un traspaso se amortiza con los años. Venimos de unos años en que hemos sido más conservadores que nuestros competidores. Si vemos los esfuerzos económicos de nuestros rivales, nosotros somos hormiguitas comparados no ya con los grandes, sino con el Zaragoza, el Levante, el Recreativo…
¿Incidirá en un aumento de la cuota del socio?
Mi planteamiento es que no, o al menos que incida lo menos posible. Hay otras vías de ingresos aún por desarrollar. Tenemos soportes publicitarios a los que podemos sacarles beneficio, como la publicidad en la camiseta o en el pantalón. No podemos ser más papistas que el Papa. Si queremos un equipo para no sufrir, que es el objetivo a perseguir, debemos explotar todo nuestro potencial.
Presume de tener la mejor fotografía de la realidad del Athletic. ¿Cuántos fichajes necesita?
Una cosa es lo que necesita, y otra lo que puedes hacer. Pero el 95% de los socios coincide en las carencias.
¿Cuáles?
En la línea defensiva hay carencias. En el centro del campo confío en la recuperación de Orbaiz, Tiko ya está ahí, y confío en el regreso de Gurpegi. Y en punta tuvimos la sorpresa desagradable de Urzaiz, pero ha sido una decisión muy personal de él. Incluso para su entorno ha sido una sorpresa. Habría sido muy importante que hubiera seguido un año más, por su experiencia, por su implicación y por lo futbolístico. Esperemos que ahora, con continuidad, podamos descubrir al gran futbolista que Fernando Llorente lleva dentro, pero sería bueno algún otro refuerzo en punta. Al final, son cuatro o cinco refuerzos los que hacen falta, pero tendrían que ser cuatro o cinco que jugaran desde el minuto uno del primer partido, no complementos. Complementos, a lo sumo, uno.
¿Y un portero?
Casi todos los informes así lo aconsejan.
¿Esto lo decide usted o se lo dice la persona a la que encargará la dirección deportiva del club?
Hay informes de los técnicos de Lezama, también de Mané y de Ondarru, que son coincidentes en estas apreciaciones, y que son evidentes.
¿Tiene ya atado a su director deportivo?
Sobre eso no voy a hablar. He hablado con personas que se pueden ajustar a ese perfil con el objetivo de empaparme del criterio que tienen esas personas sobre el Athletic. Y he tratado de que fueran personas con ideas muy distintas sobre el fútbol y sobre el Athletic, porque ésa es la forma de alcanzar la realidad más objetiva posible.
¿Irureta y Caparrós harían una buena pareja?
Hombre, planteándolo así yo creo que sí. Lo que no sé es si será ésa. Irureta cumple con el perfil que yo pretendo de director deportivo, y Caparrós con el de entrenador.
¿Ha hablado con Clemente?
Sí.
¿Piensa incluirlo en su proyecto?
No está previsto. He hablado con él porque he querido hablar con la gente que tiene una opinión formada del presente y del futuro del Athletic, y Clemente es una persona a consultar. Si fuera presidente, me gustaría poder contar con él como una persona a la que consultar determinados asuntos de carácter deportivo.
Prometió no tocar a ningún jugador hasta el 13 de julio. Otros precandidatos lo están haciendo.
Yo no he tocado a ningún jugador. Varios representantes me han llamado, y a todos les he indicado que el club tiene una Junta Gestora, que es la que debe ir dando los pasos, y que yo respetaré los pasos que dé. Tocar jugadores en campaña no debe ser la manera de ganar unas elecciones. Este club tiene que seguir siendo diferente también en eso a un Madrid o a un Barcelona donde un fichaje puede decantar una campaña. A mí me consta que hay un representante de jugadores que se está moviendo para fichar jugadores para el Athletic, pero el Athletic no le ha dado ese encargo. Supongo que será por encargo de otra candidatura, y me parece lamentable, porque lo único que hace es encarecer el producto. No tiene sentido. Si todos nos pusiéramos de acuerdo en tres o cuatro nombres, incluso en el del entrenador, le haríamos un favor al club.
¿Qué objetivo debe marcarse el Athletic la próxima temporada?
No sufrir.
O sea, salvar la categoría.
El objetivo será no sufrir tanto como los dos últimos años.
Hablar de Europa, ¿es una locura?
Sí, a día de hoy sí. Este equipo, el año próximo debe generar en la gente ilusión por volver a ir a San Mamés. Que ir al campo no sea un drama. Que no necesitemos desfibriladores.
¿Espera una campaña sucia?
Creo que no. Todos somos personas consecuentes con la realidad tan delicada del club, y los golpes bajos no contribuirían en esa situación. Yo me voy a dedicar a exponer y a plantear mi programa porque entiendo que es el mejor plan de actuación posible para hacer un nuevo Athletic, un Athletic del siglo XXI con una mayor participación del socio a través de asambleas monográficas, el congreso del Athletic y comisiones de trabajo.
Si no se presentase, ¿a quién votaría?
Probablemente, a Athletic Eup! Más que por su capacidad de gestionar el proyecto, porque comparto muchas de sus ideas programáticas.
¿Va a ser cosa de dos, un Ercoreca versus García Macua?
Es posible que sí, no lo sé.
¿Le reconoce alguna virtud a García Macua?
Sí, claro. Me merece un gran respeto por el hecho de haber dado el paso de presentarse a la presidencia del Athletic, que no es un paso fácil. Si lo da, entiendo que es por el compromiso que pueda tener con el Athletic, independientemente de otros intereses. Pertenece a una empresa importante, y los criterios de gestión del Athletic son empresariales, con lo que su adaptación sería sencilla.
¿Cuál es su mayor virtud?
Sé escuchar. Y en los momentos difíciles mantengo la cabeza fría para no tomar decisiones precipitadas.
¿Un defecto?
Que soy demasiado confiado con las personas, y el mundo del fútbol es un mundo complicado. Me puedo llevar chascos y desencuentros, pero no voy a cambiar.
Que le apoye José María Arrate, ¿le avergüenza?
En absoluto. Hay mucha gente que me apoya y Arrate es una persona muy mediática por haber sido presidente del Athletic. Que él me apoye será, a lo sumo, tan peyorativo o tan positivo como que a otra candidatura le apoye otro ex presidente.
Preside usted una empresa, Supermercados Ercoreca, en pleno proceso de expansión. ¿Es compatible esa actividad con la del Athletic?
Es difícilmente compatible, pero yo lo he logrado estos últimos ocho meses con un equipo de trabajo muy corto. Ahora incorporo un equipo de trabajo muy potente. La Junta Directiva estará conformada desde el punto de vista del trabajo y la implicación, con lo que voy a racionalizar mi gestión en el club.
¿Va a delegar más que Lamikiz?
Totalmente. Yo no entiendo el trabajo si no es en equipo. Si yo no hubiera sido capaz de delegar en mi empresa estos últimos ocho meses, me la habría cargado. En el Athletic va a pasar lo mismo. Voy a delegar mucho en la Junta y en los empleados del club.
¿Qué le dicen sus hijos?
Tengo dos chicos y dos chicas. Los chicos, de 19 y de 11 años, son socios. En un principio se preocuparon, porque saben que quiero dar un paso muy grande, pero de ellos sólo he recibido palabras de ánimo y de apoyo. Pero no sólo de ellos, también toda mi familia y toda mi empresa. Espero no defraudarles. |