bilbao. El puente de La Salve se acerca día tras día a la culminación de su transformación definitiva, al menos estéticamente, como consecuencia del trabajo del francés Daniel Buren, creador de lo que finalmente será una escultura metalizada de color rojo fuego.
Así, los trabajos de instalación del andamiaje bajo el puente continúan su rumbo, ya que "para poder acometer estas obras, habrá que colocar un andamio que va a cubrir todo el puente y que va a bajar por los laterales hasta la ría. Para sustentarlo, es necesario colocar una columna central, que se tendrá que apoyar sobre el carril central. Estamos trabajando con la Diputación codo con codo en este gran proyecto para la capital vizcaina", explicaba hace unas semanas Daniel Vega Pérez de Arlucea, subdirector de Organización de Contenidos Artísticos del Guggenheim Bilbao.
Valorada en 1.600.000 euros, para mediados de septiembre tendrá que estar concluida, aunque la inauguración oficial no será hasta el 19 de octubre, coincidiendo con el décimo aniversario del museo.
Para continuar con la obra, en total se utilizarán mil metros cuadrados de laminado compacto de formica. Y es que aunque en un principio, Daniel Buren proponía recubrir el puente con una lámina de poliéster, más tarde se decantó por este segundo material, muy en boga en las nuevas construcciones.
En cuanto al color que ha elegido Buren es un rojo vivo que crea un fuerte contraste con el verde de la estructura y está, al mismo tiempo, en «conexión cromática» con el titanio de las escamas del edificio de Gehry. s.c. |