lisboa. El representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, y el principal negociador nuclear de Irán, Ali Lariyani, abrieron ayer una nueva ronda de conservaciones en Portugal sobre la cuestión nuclear iraní.
Fuentes cercanas a la negociación, que sigue a la sostenida el pasado 31 de mayo en Madrid, dijeron que se celebra con buen clima, aunque el Consejo de Seguridad de la ONU estudia la adopción de nuevas sanciones contra Teherán si no paraliza el enriquecimiento de uranio.
No obstante, en medios diplomáticos se duda de que en la ronda de Lisboa pueda surgir algo más que acuerdos generales y consenso para avanzar en el proceso de diálogo y evitar mayores tensiones.
Las conversaciones se realizan en Lisboa por invitación de las autoridades portuguesas, en un nuevo intento comunitario de resolver la tensión causada por la reiterada negativa de Irán a paralizar su programa de enriquecimiento de uranio, como ha exigido el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Lariyani, secretario del Consejo Supremo iraní de Seguridad Nacional, presentó a Solana los resultados de la reunión celebrada la víspera en Viena con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei.
Irán ha intensificado en las últimas semanas la instalación de centrifugadoras de gas para enriquecer uranio, en contra de las exigencias del Consejo de Seguridad. EE.UU. y la UE temen que en los próximos meses Irán pudiera enriquecer suficiente uranio para fabricar bombas atómicas, aunque Teherán argumenta que su programa es civil y no militar y tiene la finalidad de generar energía eléctrica.
El jefe de la diplomacia de la UE representa a los cinco miembros permanentes de ese Consejo (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido) y a Alemania. >efe |