bilbao. Hay indicios serios de que la población vasca está cansada de la política que han hecho unos y otros en los últimos años. Uno, evidente, es el alto índice de abstención que han arrojado las últimas elecciones municipales y forales. Cuatro de cada diez vascos han pasado de las urnas. Otro, la cada vez más mermada capacidad de las formaciones políticas para convocar grandes movilizaciones. A esa tendencia no escapa la izquierda radical, que siempre ha tenido como virtud la de una militancia fiel y fácilmente movilizable. La manifestación de ayer tarde en Bilbao fue un fiel reflejo de que los mitos también caen. La marcha nada tuvo que ver con las grandes manifestaciones que ha protagonizado ese mundo. El espacio físico habla por sí mismo. Y cuando desde el inicio de una manifestación se ve el final, e incluso un amplio espacio de asfalto vacío al fondo, queda casi todo dicho. Eso ocurrió ayer.
La manifestación convocada por ANV en nombre de todo ese espectro social -apoyada por los dirigentes de Batasuna, LAB...- estuvo muy por debajo del nivel habitual de convocatoria. El dato confirma lo que se ha venido en las últimas concentraciones convocadas por la izquierda radical. Hay varios ejemplos. En la última protesta convocada en frente de Sabin Etxea participó una docena larga de personas. En la constitución del Ayuntamiento de Bilbao, donde también había un requerimiento expreso para concentrarse, tomaron parte entre veinte y treinta personas. La población, sea cual sea su afinidad política, parece preferir la calma.
tónica común Quizá ese hartazgo social fue el que desaconsejó organizar una gran marcha cuando ETA rompió la tregua. Los últimos éxitos de participación han sido la marcha convocada por el lehendakari bajo el lema Por la paz y el diálogo y la organizada por PNV, EA, EB y Aralar en favor de las instituciones vascas y el lehendakari Ibarretxe, procesado por reunirse con Batasuna. Los convocantes de esta última reunieron a 45.000 personas a última hora de un lunes. >DEIA |