zapatero tampoco quiso ayer referirse a ello. Lo calificó como propaganda y así despachó el asunto: con una rabia disfrazada de desdén. El serial que publica Gara, en el que revela parte de los documentos e informaciones que intercambiaron el Gobierno español y ETA durante los meses de negociaciones, supone la última y definitiva vuelta a la llave que cierra el candado del último intento de normalización y pacificación en Euskadi. La historia se repite. Todos los precedentes de intento de solución han terminado igual: con la filtración de documentos comprometedores que dejan con el culo al aire a quien protagoniza el intento con el mundo radical. Así es su punto y final.
La publicación de todos esos papeles confidenciales ha sentado mal, muy mal, en las formaciones implicadas, que de nuevo han vuelto a ver traicionada la confianza y la confidencialidad que, se supone, rodean a estos asuntos delicados. "A ver quién se sienta ahora con éstos", reflexionaba un dirigente vasco.
La entrega de ayer relataba pormenorizadamente el encuentro que representantes del Gobierno español y ETA mantuvieron en marzo. Según el rotativo, la delegación socialista pidió un nuevo comunicado mostrando el "compromiso" a no atentar de nuevo. La organización armada replicó que debía cumplirse con lo acordado en 2005. La reunión duró dos días y tuvo lugar en un país europeo diferente al de las anteriores, tres meses después del atentado de Barajas. Por parte del Gobierno sólo acudió una persona, frente a las tres que participaron en las anteriores, para lo que se alegaron motivos de seguridad y de discreción. Por parte de ETA, también faltó Juan Carlos Iurrebaso, detenido justo un día antes, el 29 de marzo, en el departamento francés de Dordoña, junto a Kepa Suárez.
Durante esos dos días, 30 y 31 de marzo, el delegado gubernamental instó a la organización armada a que hiciera público un nuevo comunicado con un "compromiso firme y claro de renuncia a los atentados", al considerar que la bomba de la T-4 dejaba en entredicho la credibilidad de ETA. La organización, siempre según ese diario, propuso una fórmula para retomar este proceso partiendo de dos principios consensuados: acuerdo político y distensión bilateral. El delegado del Gobierno español señaló que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero podría hacer una declaración "en términos de distensión bilateral" si ETA hacía público un comunicado, pero la banda señaló que la clave estaba en el acuerdo político. Desde el Gobierno se insistió en que no se pedía un desarme, pero sí seguir sin atentados y se mostró dispuesto a legalizar a Batasuna y buscar un acuerdo político.
Rajoy y el PP han aprovechado estas informaciones para no relajar su presión sobre el PSOE.
El auténtico final de todos los intentos de buscar una solución ha sido siempre el mismo: la filtración de papeles
"A ver quién se sienta ahora con éstos", reflexiona un político vasco, en alusión a la situación que quedan |