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LO escribió un alumno, se quedó tan ancho y suspendió: Las partes de la Biblia son Asia Menor y Asia Peor. En nuestra Villa orgullosa no cabe nada pequeño, así que hablaremos del Bilbao Mayor y del Bilbao Peor. Porque esto último no abunda pero sí existe, y el sábado segó el cuello de una muchacha. Será negra suerte o triste constatación, pero uno ha pisado varias veces la luctuosa discoteca de Deusto, y de marras, y siempre ha visto jaleo. En una ocasión hubo en el baño vuelo de tortazos, coágulos y dientes. Y se cortó en el aire la parábola de orina. En otra, unos parroquianos fueron testigos de algo asqueroso: a un borrachín le castigaron entre varios matones el hígado ya castigado, y cuando agonizaba en las escaleras los seguratas, muy samaritanos, lo agarraron como a un fardo, lo arrastraron hasta la puerta y lo dejaron en la puta calle, en plan basura sin reciclar, no fuera a manchar el buen nombre del local con su presencia sanguinolenta. Entonces el apacible garito se llamaba de otro modo y, queridos racistas oportunistas, los cafres dopados escondían la navaja bajo la txapela. La maldad no viene del frío ni del calor porque habitaba ya entre nosotros. Quizás el azar haya dispuesto que mi relación con ese abrevadero esté salpicada de incidentes. Mas no conozco a ningún noctámbulo sorprendido al enterarse del lugar del crimen. El paisanaje insomne se extrañaría al tener noticia de un degüello en el Lamiak, Twiggy, Muga, K2, Garearri, Ona, Hank y en la mayoría de las barras de la ciudad. En la discoteca citada, no. Pues hay chiringos con la fama ganada a pulso de conflictivos, y en ello no manda el prejuicio sino la experiencia. Será culpa de la pésima ley o de la chunga fortuna, pero es así. Y otro tugurio peligroso, que lo sepan, está en el centro neurálgico -¿qué es eso?- de la Villa. A ver si lo adivina la Poli antes de que sea de nuevo tarde. |