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Doinu txikian
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Lurkoi
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Kepa Junkera
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estamos en un momento de la historia donde poco prima lo natural. Quizá ahora nos empezamos a concienciar sobre las consecuencias de nuestros actos, sobre todo desde comienzos del siglo XX. Tanto en cuidado al medio ambiente, como en respeto hacia nuestro propio organismo, al ritmo de vida tan sobrecargado y nada cercano a lo que conocieron nuestros aitites... Si comparamos nuestros hábitos de alimentación, existe un verdadero abismo; excesos, precocinados... Incluso las verduras y frutas no son tan naturales. Paso muchas tardes charlando con mis amigos de Lurkoi sobre la alimentación sana y equilibrada, de su particular lucha diaria en pro de Ama Lur. Es admirable la capacidad que tienen de vivir, sentir y gozar de cuanto les rodea. Me cautivó ver cómo cinco personas compartiendo una misma filosofía de vida, han sabido plasmar sus ideales con gran esfuerzo, mucha ilusión y una dedicación casi exclusiva; convirtiendo un pedazo de tierra yermo, de aspecto casi lunar hace unos años, en un lugar mágico, casi de leyenda. Lurkoi es una explotación de agricultura ecológica donde se producen vegetales y hortalizas, donde cohabitan con mis amigos toda clase de pájaros, aves de corral que picotean a sus anchas mientras ellos, trabajando de sol a sol, transmiten su energía a la tierra. Algo digno de admiración, donde lo importante no es sólo obtener el producto deseado, sino también proteger, preservar y convivir con nuestro entorno natural. Me cautivó la pasión con la que defendían sus ideas, la buena alimentación, la ecología bien entendida, el respeto por los demás y el valorar el esfuerzo propio por encima de modas y dictados decadentes. Josu, Albert, Iñaki, Tomás y Rober han conseguido inundar de coherencia sus vidas. Me han enseñado a valorar el respeto, la salud y la amistad y que si todos pusiéramos nuestro granito de arena, cambiaríamos el mundo. Ellos ya lo hacen, ¿nosotros? |
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