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La plantilla abandona el diálogo con Rotarex y pide el embargo de la empresa
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La compañía ofrece a los 33 despedidos por el cierre la indemnización mínima que fija la legislación laboral.
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Ibai Cereijo
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bilbao. Los trabajadores afectados por el proceso de deslocalización de Rotarex decidieron ayer romper la negociación que venían manteniendo desde hace varias semanas con la empresa para acordar la cuantía de las indemnizaciones. La plantilla optó por romper la baraja tras comprobar que la compañía de Galdakao se niega a mejorar su oferta inicial, que consiste en una prima de 20 días de año trabajado a cada operario -con un máximo de 12 mensualidades- más una cantidad idéntica que correría a cargo del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa).
Un portavoz de UGT no dudó en calificar de "ridícula" esta propuesta. Estas condiciones equivalen a la compensación mínima en despidos colectivos que fija la legislación. Los abogados de la firma sostienen que es la cifra que pueden ofrecer sin comprometer el abono de las facturas pendientes con sus proveedores.
La postura de salida de la plantilla había consistido en una indemnización calculada sobre 45 días por año de antigüedad con un tope de 42 mensualidades. Su reivindicación no ha variado a lo largo de la negociación, pero el reciente fallecimiento de un veterano empleado y la marcha voluntaria de tres administrativos han obrado el efecto de adelgazar el importe total de este importe social de los dos millones del principio a 1,5 millones de euros.
inmovilismo Desde la primera reunión, el bufete jurídico catalán que asesora a la sociedad había advertido de que se plantaba en 800.000 euros. El único paso adelante que dio ayer fue elevar esa cuantía en 80.000 euros adicionales, una cifra extra que repartiría entre los trabajadores con menos antigüedad para compensarles por la compensación inferior que cobrarían del Fogasa.
El grupo Luxemburgués propietario de la planta de Galdakao, dedicada a fabricar válvulas y reguladores de gas, ha negado la petición de avalar los pagos que habían realizado los trabajadores y los administradores judiciales de la suspensión de pagos. Aunque la operación carecería de coste alguna para el holding -que tiene 60 plantas en todo el mundo-, la matriz "sigue empeñada en limitarse a clausurar las instalaciones sin soltar un duro", consideraron fuentes de UGT.
A partir de ahora, la plantilla negociará directamente con los tres interventores nombrados por el juez para dirigir la liquidación ordenada de la fábrica. Su punto de partida será idéntico al anterior: 45 días por año trabajado, así como una solicitud de embargo de los bienes de Rotarex para garantizar los pagos.
A la vista de la "cerrazón" de la empresa, los 33 afectados por el cierre no han querido prolongar una negociación con visos de resultar infructuosa por temor a que avancen los meses y las nóminas de este verano consuman los activos de Galdakao, una situación que arriesgaría el cobro de sus compensaciones. "La prioridad es cobrar con inmediatez", explicó UGT.
Las instalaciones de Galdakao arrastran una deuda aproximada de 2,6 millones de euros, pero la planta tiene pendientes de cobro facturas por 700.000 euros y dispone de seis naves en el polígono de Erletxe, tres de ellas libres de cargas. |
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