Madrid. Desde ayer, Madrid celebra el el Europride, el festival gay europeo que ha recalado en el Estado en 2007 como consecuencia de la entrada en vigor del matrimonio homosexual y la ley de identidad de género. Con la asistencia de más de dos millones de personas llegadas de todos los rincones de Europa, éste especial orgullo podría convertirse en uno de los más multitudinarios de todos los tiempos. El madrileño barrio de Chueca se va a transformar, por unos días, en el centro de todas las miradas del colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de todo el mundo.
El ayuntamiento de la ciudad, encabezado por el popular Alberto Ruiz Gallardón, ha destinado 100.000 euros para la organización del evento, que culminará el sábado con una macromanifestación festiva y reivindicativa a lo largo de la Gran Vía madrileña. Van a ser cuatro días de fiesta, sí; pero también cuatro días de charlas, pases de películas de temática homosexual, exposiciones y peticiones expresas para el fin de la discriminación en países de Europa del Este como Polonia, asiáticos como Yemen...
Las previsiones han desbordado a la organización de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas, la Felgtb. El barrio de Chueca, que ha sido adornado de arriba abajo con banderines con los colores del arco iris, dispone de tres escenarios hasta el domingo. En sus calles se celebrará hoy mismo la ya tradicional carrera de tacones.
reclamo Pero no todo será fiesta: éstos cuatro días tendrán una lectura política importante, y es que se quiere trasladar la imagen de España como un país en el que el colectivo gay dispone de los mismos derechos que el heterosexual. Habrá performances y obras de teatro de denuncia sobre la situación de los homosexuales en países como Polonia y Rusia, y también exposiciones, charlas, y hasta espectáculos educativos para los niños. |