La responsabilidad del PSN La ceremonia de la confusión a la que asisten desde hace días los ciudadanos navarros, con especial contribución de los socialistas comandados por Fernando Puras en nada ayuda a conseguir un gobierno de cambio como se votó el 27-M.
un mes después de celebradas las elecciones del 27 de mayo pasado, los navarros asisten un tanto perplejos a la nueva ceremonia de la confusión en la que han derivado las conversaciones y negociaciones entre las fuerzas políticas para conformar una mayoría sólida en la comunidad foral. No cabe ninguna duda -por mucho que algunos se empeñen en intentar ocultarlo- que los navarros votaron el 27 de mayo amplia y mayoritariamente por el cambio. Un cambio que no significa únicamente una alternancia en el gobierno con el que UPN ha castigado a los ciudadanos durante los últimos años. Los navarros han dicho alto y claro que desean un cambio radical en la forma y en el fondo de la política que se ha hecho hasta ahora. El escrutinio no sólo arrojó un castigo claro a Miguel Sanz y su gobierno, sino que la ilusión y la fuerza generadas por la coalición Nafarroa Bai se reflejó en la necesidad de un cambio de progreso que ponga a Nafarroa en el lugar que se merece en el siglo XXI. Únicamente hacía falta un mínimo de voluntad política para hacer realidad ese anhelo. Los propios votantes y simpatizantes socialistas navarros han venido a decir por activa y por pasiva que Nafarroa merece el esfuerzo de una entente mínima entre el PSN y NaBai que desaloje del poder a la derecha reaccionaria, excluyente y antivasquista. Sin embargo, los dirigentes del socialismo navarro -con Fernando Puras a la cabeza- no han sido capaces hasta el momento -y hay fundadas dudas de que puedan llegar a hacerlo- de imponer su criterio en su propio territorio, ante las fortísimas presiones tanto de PP-UPN como de sectores influyentes del PSOE y de su ámbito mediático. Da la impresión de que Puras y el PSN se han achantado y han dado marcha atrás a sus promesas de cambio de progreso en Nafarroa con las que se presentaron a las elecciones y con las que obtuvieron buenos resultados. Durante todo este tiempo, PSN y Na Bai han negociado y preacordado cuestiones fundamentales para la gobernabilidad futura de la Comunidad Foral. Nadie duda de que es un acuerdo complicado pero posible, y al que únicamente le falta libertad de acción para que los asuntos de Nafarroa los decidan los navarros, sin injerencias externas. El acuerdo, sin embargo, no ha sido posible ante la actitud cicatera del PSN, que logró hacerse con la Presidencia del Parlamento gracias a los votos de UPN y CDN y que en el Ayuntamiento de Iruñea se doblegó a propiciar la continuidad de Yolanda Barcina. La advertencia de Nafarroa Bai para intentar el acuerdo no parece que haya surtido el efecto deseado y la coalición nacionalista ha lanzado su último ultimátum y hoy no apoyará a ningún candidato a la Presidencia del Gobierno. En estas circunstancias, sólo cabe apelar a la responsabilidad política del PSN y a su credibilidad, porque de los socialistas depende un acuerdo que ponga a Nafarroa en el futuro.