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Algunos de los artistas que protagonizan la muestra, ante la pieza de la más joven del grupo, Marina Rodríguez. Foto: alex larretxi |
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Una exposición desembarca en Artium el crisol de miradas del arte joven andaluz
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El museo devolverá la visita al Centro José Guerrero llevando la muestra 'Entornos próximos'.
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David Mangana
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gasteiz. Hace mucho tiempo que Artium y el Centro José Guerrero de Granada coinciden en numerosos cruces del camino. El último concepto que ha vinculado sus destinos es la juventud, con un intercambio de nuevos creadores de las realidades artísticas andaluza y vasca. La capital alavesa es la primera en ejercer de anfitriona, acogiendo De Granada a Gasteiz. Un viaje de ida y vuelta, exposición protagonizada por trece promesas reales de la expresión contemporánea del sur peninsular.
Integran la selección creadores andaluces becados por la Diputación de Granada durante la última década, que utilizan para transmitir su expresión las más variadas herramientas, desde la tradicional clave pictórica hasta escénicas instalaciones de corte multidisciplinar, pasando por la animación informática, la fotografía o el vídeo.
"Nuestro interés en los artistas de Andalucía es anterior a la formalización de este proyecto", aseguró el director de Artium, Javier González de Durana, recordando que algunas firmas de la muestra, como el malagueño Carlos Aires y el jienense Jacobo Castellano, ya formaban parte de la colección del museo. "Y, a la vista de lo que hay en la exposición, habrá muchos más en nuestras miras a partir de ahora".
¿Un criterio que guíe este viaje de Granada a Gasteiz? No hay nada unívoco, quizás el hecho de que exista, en la mayoría de casos, una voluntad estética que arropa a lo conceptual, y que "muchos de ellos proponen espacios que invitan a habitarse", explica el coordinador del recorrido, Enrique Martínez.
Un gran mural alimentado con plurales lenguajes, de Jacobo Castellano, sirve de portal al trayecto, antes de que una misteriosa composición de Tucho Molina descubra la senda abstracta de la luz desde su investigación con microfotografías. Carlos Aires sobrecoge desde las sonrisas a través de un conjunto de retratos, antes de sumergir, cruzando un armario negro, en un vídeo que desdibuja catástrofes junto a una singular y extrema perspectiva sonora.
David López deconstruye la mirada del espectador y se la devuelve en una atractiva trampa que le sirve para hablar del lenguaje del arte a través de sus particulares códigos. Los de Javier Longobardo se ejercitan desde el ordenador, con el movimiento como principal eje, antes de que Antonio Sánchez utilice la estructura vigilante de un panóptico -instrumento de control en forma de anillo- para reflexionar sobre el conocimiento y la seguridad.
Ángeles Agrela pide inevitablemente para sí una importante atención del espectador que se acerque a la muestra. Las grandes dimensiones y los vivos juegos cromáticos de sus cuatro autorretratos acompañan durante toda la visita con su atractiva propuesta. Carlos Vega busca lo sensorial en una mixtura gestada a través del collage, mientras que Marina Rodríguez, la más joven del grupo, se rinde al barroco con un detallista y casi paladeable lienzo que "alude de una manera lúdica al miedo", explica Enrique Martínez, con la palpable ausencia de una silueta de pistola.
La pintura en sí es lo que realmente atrapa en los lienzos, en las intensas geometrías de luz que cuela en sus acrílicos José Piñar, cazador vocacional de composiciones. Paco Pomet alcanza un surrealismo figurativo en sus piezas, antes de que Simón Zabell cuestione el espacio real y su representación a través de un único fotograma. José Muñoz, por último habla de la memoria y de la historia a través de dos instantáneas.
La muestra, patrocinada por Naturgas Energía y el Ministerio de Cultura, permanecerá en Artium hasta el 16 de septiembre, como primer paso de este intercambio artístico. El viaje de vuelta lo realizarán en 2008 los integrantes del proyecto Entornos próximos, ocho jóvenes creadores, vinculados al País Vasco, que verán su obra en el Palacio de los Condes de Gabia. "Veníamos trabajando con artistas jóvenes cada uno por nuestro lado, pero enseñarnos lo que hacemos es una manera de estrechar los lazos", apunta González de Durana. |
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