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Brown, junto a su esposa, hizo unas breves declaraciones a su llegada al 10 de Downing Street. Foto: Afp |
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Gordon Brown promete "un nuevo Gobierno con nuevas prioridades"
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El nuevo primer ministro británico está convencido de que hace falta un cambio político.
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londres. La reportera de la BBC exhibió una encantadora sonrisa. Con la esperanza de una respuesta aderezada con humor, lanzó la pregunta a Gordon Brown: "¿Cómo piensa celebrar el gran día?". Se refería al día de ayer, cuando el canciller del Tesoro finalmente se sentó en el sillón de primer ministro de Gran Bretaña. Pero a Grumpy (gruñón) Gordon, tal como muchos lo conocen, sólo se le ocurrió una respuesta. "Bueno, lo que la opinión pública espera es que me ponga a trabajar", dijo.
Esta conversación tuvo lugar hace algunos días. Pero Brown, además de ganada fama de gruñón también la tiene de trabajador incansable. Ayer, "el gran día", no esperó más allá de unos minutos para aclarar lo que hará como inquilino del número 10 de Downing Street: "Un nuevo Gobierno con nuevas prioridades", sentenció convencido de que hace falta un cambio político. Brown recibió ayer el encargo de su vida: la octogenaria Reina, que ya ha nombrado a otros diez primeros ministros, le pidió formar el nuevo gobierno de Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
La conversación entre Brown y la soberana se prolongó mucho más tiempo que la despedida de Blair tras diez años de mandato. Son esos los pequeños gestos con los que Isabel II deja entrever en quién recaen sus simpatías, ya que le está prohibido vincularse abiertamente a la política. Se cree que la monarca no estaba en modo alguno de acuerdo con que Blair acompañara al impopular presidente George W. Bush en la guerra de Irak, pero esos y otros rumores jamás han sido confirmados. "Permítannos empezar a cambiar las cosas", dijo Brown ante su nueva residencia oficial, en la que aún parecía reposar la sombra de la despedida de la familia Blair. "Acabo de aceptar la invitación de Su Majestad la Reina para formar Gobierno", anunció ante los medios de comunicación flanqueado por su mujer, Sarah.
El nuevo premier, visiblemente emocionado, confesó sentirse un privilegiado por tener la oportunidad de servir a su país y recordó su escuela en Escocia al asegurar que no estaría donde ha llegado sin "las oportunidades" que recibió entonces y que pretende ofrecer a todos los ciudadanos. Se comprometió, igualmente, a nombrar un Ejecutivo que, "más allá de los estrechos intereses de partido", utilice "todos los talentos" y que dé respuesta a los deseos de cambio que ha percibido en la sociedad británica.
De ninguna manera se espera que Brown ejerza su cargo de primer ministro con la facilidad y el sentido para el espectáculo de su predecesor. "Más allá del círculo de sus leales, Brown sólo entusiasma a unos pocos británicos", resumió The Economist hace pocos días. Pero Gordon Brown ya está acostumbrado a ese tipo de visiones pesimistas. "Creo que en la política al final no se trata sólo de fama", fue su respuesta. |
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