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José María Bravo, acompañado de su abogado, Jesús Urraza, ayer en Irun. Foto: efe |
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José María Bravo vuelve a prisión por el riesgo de fuga y nuevos y más graves indicios
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Estaba en libertad condicional desde que el 12 de junio abonara una fianza de 400.000 euros.
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Pepe Simancas
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Donostia. El ex responsable de la oficina tributaria de Irun ingresó ayer de nuevo en la cárcel de Martutene después de haberse negado a declarar ante la jueza, que posteriormente dictó orden de prisión provisional incondicional a petición de la Fiscalía al entender que la gravedad de los delitos imputados así lo requería. De hecho, la magistrada titular del juzgado de instrucción número dos de Irun, Almudena Ovejero, consideró en el auto de prisión dictado ayer que los indicios de delito son ahora más graves que cuando decretó el encarcelamiento de Bravo bajo fianza de 400.000 euros el pasado 18 de mayo.
La magistrada recordó ayer que los últimos expedientes investigados y añadidos a las diligencias previas señalan que el principal imputado en el caso de las presuntas malversaciones en la sucursal de la Hacienda Foral en la ciudad fronteriza se habría apropiado de otros 700.000 euros que se sumarían al millón de euros de los expedientes anteriores. "Los indicios actuales son incluso más graves y contundentes que los que se valoraron en el auto anterior y con ello se agrava notablemente la importancia del delito", justificó Ovejero en su escrito en el que ordenaba el reingreso de Bravo en prisión.
La magistrada atendió así a la petición del fiscal Javier Larraya quien, después de que Bravo se acogiera a su derecho a no testificar, reclamó su ingreso en prisión provisional sin fianza por el "evidente" riesgo de fuga existente, por la "alarma social" que ha generado las supuestas apropiaciones cometidas por un funcionario de Hacienda, por la probabilidad de que el acusado trate de ocultar o hacer desaparecer pruebas, y por el citado agravamiento de los indicios en su contra.
Ovejero rechazó la argumentación de la defensa de Bravo, que se mostró en contra de la orden de prisión porque, recordó, "la prisión preventiva no puede suponer un cumplimiento anticipado de la hipotética pena", que el imputado no ha mostrado en ningún momento intención de fugarse y que el argumento de la "alarma social" ha sido rechazado repetidas veces por el Tribunal Constitucional. En definitiva, el letrado de Bravo afirmó que "no existen motivos legales ni constitucionales que justifiquen la privación de libertad sin juicio".
José María Bravo llegó pasadas las 10.30 horas al Palacio de Justicia de Irun, acompañado de su abogado. Vestido de sport, con una camisa de rayas verticales y una cazadora color crema, el ex responsable de la oficina irundarra no hizo ninguna declaración a los numerosos medios de comunicación congregados. Con paso firme entró en los juzgados, con un móvil en la mano, sin saber que tres horas después tendría que desprenderse del teléfono al entrar en Martutene. |
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