bilbao. "Una de las afectadas dijo en su trabajo que iba a dejar de ir al polideportivo. '¿Por?'. 'Porque se me están produciendo unas alteraciones musculares y estoy mosqueada'. 'A ver, enseña, porque yo tengo igual'". El diálogo, que al parecer tuvo lugar en una empresa de Zornotza, se lo reprodujo ayer a DEIA el responsable de Salud Laboral de CC.OO. de Euskadi, Jesús Uzkudun, quien asegura que en la Delegación de Educación de Donostia pasó algo similar. "La mujer fue a un dermatólogo y le dijo que era lipoatrofia. Se lo comentó a las compañeras y han salido más casos", constata.
En la actualidad el Instituto Vasco para la Seguridad y Salud Laboral, Osalan, está investigando siete posibles casos de lipoatrofia semicircular o enfermedad de la oficina en la Comunidad Autónoma Vasca, entre ellos, los de tres mujeres que trabajan en las instalaciones que la empresa Azkar tiene en Zornotza.
A la espera de que Osalan concluya la investigación de este supuesto foco, previsiblemente este mes, fuentes de Azkar subrayaron a este periódico que "ningún médico ha dado todavía un diagnóstico", por lo que pidió prudencia, al tiempo que aseguró que las tres empleadas están "trabajando normalmente y no tienen ningún problema".
Además de estos casos, denunciados hace algo más de dos meses, Osalan ha analizado otro registrado en el Ayuntamiento de Gasteiz. Según concluye su informe, la patología detectada en la mujer afectada podría deberse a "microtraumatismos de repetición" con el mobiliario del puesto de trabajo durante un largo periodo de tiempo.
El último foco, del que se ha tenido conocimiento la pasada semana, ha aparecido en la Delegación de Educación de Donostia, donde Osalan está investigando tres posibles nuevos casos, también de mujeres, aunque en CC.OO. tienen entendido que la cifra de supuestas afectadas podría ascender a cinco. "Una me dijo que le palpara el muslo a través del pantalón y se notaba, a otras dos les había hecho fotos el servicio médico y a mí me dijeron que había más casos, pero no lo puedo certificar", señala Uzkudun, quien recuerda cómo "los trabajadores me contaban que en invierno al tocar un armario les daba calambre por la carga de electricidad".
Para que este tipo de dolencias salgan a la luz y se investiguen, el responsable sindical aconseja "colectivizar las percepciones, porque si no hay esa puesta en común, cada uno lo asume individualmente y piensa: '¿Qué será esto?'". |