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Vinokourov firma autógrafos antes de conocerse su positivo. Foto: efe |
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"Quiero saber si la caída ha desequilibrado mi organismo"
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"Es una pena salir así del Tour, pero no quiero perder tiempo para demostrar mi inocencia", asegura.
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Alain Laiseka Enviado especial
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gourette. La hora de la negación, de la defensa. Alexandre Vinokourov disputa desde ayer otra carrera, la de la búsqueda de la inocencia. Palabra inaudita en el ciclismo. Extraña. Nadie lo es hasta que lo demuestra. Curiosa manera de interpretar los derechos de las personas. El deporte de las dos ruedas es un mundo paralelo, vive en una burbuja en la que el aire está ya muy cargado. El corredor kazajo, controlado positivo en la decimotercera etapa del Tour de Francia, la contrarreloj de Albi que ganó de manera aplastante, se defendió ayer con la misma arma, la única quizás que tienen a su alcance los ciclistas en una situación como esta, que su predecesores en el banquillo de los sentenciados: «Nunca me he dopado».
Vino, que abandonó el hotel de concentración del Astaná horas antes de que la Policía científica francesa apareciera en el inmueble para realizar un registro minucioso que se alargó hasta bien entrada la noche del martes, busca ahora una explicación a su positivo y se ha puesto en manos, sin dilación, de un hematólogo. "Puede que sea un error debido a mi caída. He hablado con los médicos del equipo y han expresado una hipótesis según la cual podría haber habido un coágulo de sangre que pudo convertir en positivo el análisis. Quiero saber si mi caída no ha desequilibrado mi organismo», aseguró el corredor del conjunto Astana, que se enfrenta, si se confirma el resultado del análisis realizado tras la etapa de Albi, a dos años de sanción por dopaje, los mismos que Tyler Hamilton y Santi Pérez en la Vuelta a España de 2004, cuando dieron positivo por homotransfusión. El caso de Vinokourov sería similar al que condenó al americano y al asturiano aunque con un matiz importante. La sangre que supuestamente el corredor kazajo se habría inyectado no sería la suya propia, sino la de un donante compatible.
Expertos consultados por este periódico explicaron que en el caso de la transfusión heteróloga, como se denomina a esta práctica, resulta muy fácil detectar ya que la sangre presentaría dos poblaciones de glóbulos rojos distintas, una diferencia fácil de apreciar utilizando, simplemente un microscopio. "Es como si tienes en el garaje de casa dos coches de la misma marca y el mismo modelo pero de diferente color", explicaron las fuentes. Tampoco la teoría del coágulo tendría una base sólida, ya que, aunque la caída sí podría haber alterado su organismo en cierta medida, los coágulos se componen de plaquetas, y no de glóbulos rojos. "Es una pena dejar de esta forma el Tour de Francia pero no quiero perder tiempo para aportar las pruebas de mi inocencia. Quiero que expliquen pronto a la gente que se trata de una tontería", aseguró el kazajo. "He escuchado en la radio que me había inyectado sangre de mi padre. Es absurdo, puedo decir que con su sangre hubiera sido controlado positivo por vodka", concluyó el ganador de dos etapas en la presente edición de la carrera francesa.
"No me lo puedo creer" Una reacción con copyright: "No me puedo creer que haya sido controlado positivo". La expresión, utilizada ayer también por Vinokourov, ya no dice nada. Su sentido es hueco. "Todo esto es falso. Creo que soy víctima de una nueva provocación. Esto es así desde hace meses y ahora llegan a derribarme". La teoría de la conspiración, la de la caza de brujas, la de la emboscada, tampoco libra al kazajo de la guillotina, que ya ha caído sobre su cabeza. Irremediable. Todo un mito labrado a base de coraje, de épica se desparramó ayer por los suelos. De nada sirve que el kazajo apele ahora a ella, que evoque, su carácter indomable en la carretera, como recurriendo a la clemencia, al no me crucifiquéis todavía… "Nunca me he dopado, no es la forma en la que considero mi oficio". |
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