BILBAO. La sal fue la vida de este valle alavés cuyo nombre –Gesaltza, Salinas de Añana o Valle Salado– indica la importancia que el llamado oro blanco tuvo durante siglos. Situado a 30 kilómetros de Gasteiz, este valle compuesto por más de 5.000 plataformas adaptadas a la orografía del río Muera, impulsaba la actividad económica con un pujante mercado en determinadas épocas de la historia. Hoy, convertido en lugar turístico con recorridos guiados, ha sido visitado por 2.045 personas en el mes de junio, una cifra que va en ascenso, ya que el envío de información a los colegios ha hecho que aumente la presencia de escolares a los que se entrega una guía didáctica. DATOS HISTÓRICOS Los primeros datos seguros de la existencia de eras en el Valle datan del año 822. Más tarde, en el año 1126, Añana recibió el estatuto de Villa con la concesión de una carta puebla por parte de Alfonso VII. El comercio de la sal adquiró gran relevancia estratégica hasta mediados del s. XIX, dada la importancia de la sal como conservante de alimentos llegando hasta Portugal. El entramado de manantiales, caminos, canales, pozos, eras y almacenes fue completándose a lo largo del tiempo, buscandomayor superficie, mayor producción de sal o mejor soleamiento.
Pero las cosas fueron variando con los años, las eras han perdido su función originaria dando paso a la industria y el valle se fue quedando solitario hasta que, a partir de la declaración monumental de la zona, la Diputación de Álava puso en marcha un plan de recuperación integral tanto desde el punto de vista funcional como paisajística. De esa manera, se trata de lograr que el futuro del valle se convierta en un foco de atracción para el turismo de forma que pueda generar también la actividad salinera que permita realizar actividades relacionadas con la educación y el ocio.
BENEFICIOS PARA LA SALUD Este mismo mes, Salinas de Añana ha inaugurado un pediluvio de sal que produce beneficios para la salud y la circulación del cuerpo, como una oferta más para atraer visitantes al valle salado alavés. Para realizar el pediluvio se han reconstruido unas eras, aumentado su profundidad, y se han unido al sistema de canales de sal del valle con el fin de que el agua se renueve continuamente. Junto al pediluvio se han colocado unos bancos de madera a cubierto del sol y unas fuentes donde los visitantes se pueden lavar los pies al salir del baño de sal.
Los visitantes que quieran probar este baño de salmuera y ver el proceso de extracción artesanal de la sal pueden hacerlo concertando una visita por teléfono en el 945351111. También se puede reservar por internet en la web www.vallesalado.net. El coste de la visita al valle salado es de tres euros, incluido el acceso al pediluvio. Además, se les entrega a los visitantes un paquete de sal producida en el valle.
En 2005 se cerró el presupuesto total de la remodelación del valle de euros, de los cuales 185.156 euros han sido destinados a la creación del pediluvio. Las obras en Salinas de Añana seguirán, y en ese sentido la Diputación de Álava ha adjudicado a comienzos de mes la restauración del paraje denominado El Rollo, al que se van a destinar 329.058 euros.
CITA EN LEINTZ GATZAGA Otro paraje marcado por la sal es Leintz Gatzaga, en Gipuzkoa, que pone a disposición de los visitantes el Museo de la Sal, situado en Dorleta Jauregia, a 250 metros del casco urbano, en instalaciones utilizadas antiguamente para la producción de la sal.
La industria alimentaria ha estado muy ligada a la producción de la sal, aunque en el caso de Leintz, el frío y la humedad y la falta de sol no favorecían la evaporación necesaria que se llevaba a cabo por un procedimiento de calentamiento de agua con fuego de leña. Hoy, cuando han avanzado tanto las tecnologías y los procesos industriales, podemos usar la imaginación para revivir el origen de la sal. Salinas con dos millones y medio de