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Edificio de la Residencia San Prudencio, situado en la calle Francia de Gasteiz. Foto: ASIER BASTIDA |
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Doce reclusos terminan un campo de trabajo y ocio con residentes de San Prudencio
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La propuesta se desarrolla en su decimoquinta edición en colaboración con la Fundación Adsis.
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M. Sáenz De Arzamendi
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gasteiz. Doce reclusos procedentes en su mayoría, once, del centro penitenciario de Langraitz Oka y uno del de Basauri, en Bizkaia, terminan hoy viernes el campo de trabajo que durante dos semanas se ha desarrollado con personas mayores de la Residencia San Prudencio, a las que han acompañado en actividades culturales y de ocio como una forma para favorecer su integración en la sociedad.
Las actividades de este año, que comenzaron el 12 de julio, finalizarán con una fiesta en el centro, dependiente del Ayuntamiento de Gasteiz. Precisamente la directora del centro, Estibaliz Muzás, junto al concejal delegado de Asuntos Sociales, Peio López de Munain, y el representante de la Fundación Adsis, Javier Muñoz, destacaron ayer la importancia de este campo de trabajo, que cumple ya su decimoquinta edición en ese lugar.
El objetivo del mismo, que se desarrolla también en navidades durante una semana, del 24 a 31 de diciembre, es "preparar el reingreso en la sociedad", dentro de la política marcada por la Dirección de Instituciones Penitenciarias para que las administraciones locales articulen "servicios externos a los centros penitenciarios y que trabajemos en programas en beneficio de la comunidad", explicó el edil socialista.
Durante estas dos semanas presos y mayores han compartido una actuación de magos, salidas al parque de Salburua, visitas a museos, la celebración de fiestas e incluso una excursión a Castro Urdiales.
Todo ello, en una ambiente donde las personas mayores y los reclusos han compartido sus experiencias y además sirve de relación de auto-ayuda para ambas partes.
De los doce reclusos que han tomado parte en estas actividades, tres son mujeres. Tienen una edad media de 37-37 años y provienen, sobre todo, del norte de África (4), Guinea (4) y América Latina (3). El perfil de estas personas, según explicó Javier Muñoz, es el de personas que llevan 3 ó 4 años privados de libertad y ahora están en la última fase de los que llevan en prisión, en tercer grado, añadió López de Munain. Este edil incidió en la necesidad de realizar este tipo de actividades para que "los recursos, tras haber pasado un periodo de privación de libertad, puedan tomar un contacto con la realidad".
La directora de la residencia San Prudencio, Estibaliz Muzás, especificó que los campos de trabajo, son muy importantes, por una parte, para la reinserción de los reclusos en la sociedad y, por otra, para "fomentar la estimulación de las capacidades de los mayores".
"Estos campos de trabajo comenzaron como una locura", hace ya quince años, y por ello, "este es un momento de celebración y de dar gracias", afirmó Javier Muñoz. |
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