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Desde la cuneta
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¡Qué vergüenza!
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Roberto Laiseka
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Antes de lo de Rasmussen, antes de que el líder fuera obligado a dejar la carrera, asistí en el Aubisque a un espectáculo bochornoso, denigrante. Vi a Moreni, a quien había saludado pocos minutos antes, cuando subía camino de la cima sin saber lo que le esperaba, metido en un coche de la Gendarmerie vigilado por cuatro agentes y escoltado por otras tantas motos. Lo llevaban como si fuese un delincuente, un violador. Repito, me pareció denigrante.
A lo de Rasmussen le pongo el calificativo de vergonzoso. No encuentro otro más adecuado. No entiendo cómo un corredor que no ha dado positivo en ningún control puede ser echado así de la carrera. De verdad que no le hallo explicación y me pregunto por qué no lo hicieron el primer día, por qué no le impidieron correr el Tour. ¡Qué vergüenza! La pregunta ahora es: ¿irán a por Contador? Ayer, tras la etapa, ya empezaron a hurgar en la herida preguntándole si tenía relación con la Operación Puerto o conocía a Ferrari, médico de Vinokourov, entre otros. Menos mal que sólo quedan tres días.
¿Qué puede hacer Rasmussen ahora? Yo lo tendría muy claro. Si ha pasado todos los controles a los que ha sido sometido y está claro que no ha hecho nada, me buscaría un buen abogado y empezaría a poner demandas a diestro y siniestro porque al chaval le han hundido su carrera y le han impedido ganar un Tour, que se dice pronto, que tenía en el bolsillo. Tampoco entiendo la actitud de los ciclistas. Esperaba que se movilizasen, que hiciesen algo, que se parasen. No lo hicieron, algo que me sorprende. Todo esto tiene difícil solución. Yo apostaría por hacer una liga cerrada, privada, con normas propias al estilo NBA. Con ello, el ciclismo no estaría, claro, en los Juegos Olímpicos, pero no creo que eso sea importante en estos momentos. |
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