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Joseba Azkarraga se reunió ayer con mediadores y asesores del proceso de paz sudafricano. Foto: a.artetxe |
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"La paz no puede basarse en el olvido", afirma Azkarraga
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Para él, todo "proceso de paz debe enfrentarse a todas la violaciones graves de los derechos humanos".
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Amaia Artetxe Enviada especial
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ciudad del cabo. El consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, aseguró ayer tras una reunión con el director del Instituto de Justicia y Reconciliación de Sudáfrica, Charles Villa-Vicencio, que todo proceso requiere de un reconocimiento del daño infligido y que, en este sentido, la paz no debe sustentarse en el olvido y en intentar hacer borrón y cuenta nueva, como si el conflicto no hubiera existido nunca. "Todo proceso debe enfrentarse a todas las violaciones graves de los derechos humanos. Y enfrentarse de verdad a ellas supone, cuando menos, tres cosas: reconocer que esas violaciones se han producido, hacer justicia sobre las personas que han sufrido esas violaciones y, sobre todo, evitar la repetición en el futuro de estas violaciones de los derechos humanos", explicó.
En este sentido, Azkarraga apuntó que los procesos de paz exigen revisar las cuentas pendientes, que en el caso de Euskadi no serían exclusivamente la violencia de ETA -aunque ésta es, sin duda, la cuestión central a resolver-, sino también el consenso sobre la propia historia del pueblo vasco o la violencia de Estado en su momento ejercida a través de una banda armada como es el GAL. La reflexión sobre los daños que ha causado el conflicto vasco debería ir, tal y como señaló, acompañada de una predisposición para que las generaciones venideras puedan convivir sin resquemores, una tarea para la que es imprescindible una importante labor en materia de reconciliación. El consejero se remitió al ejemplo sudafricano, en el que los líderes políticos "han puesto más la mirada en la reconciliación que en el odio y en la venganza", para asegurar que los partidos e instituciones vascas deberían tener muy presente este ejemplo, porque resulta fundamental para alcanzar definitivamente el perdón.
Aunque reconoció que es difícil hablar de reconciliación en el caso vasco, pues todavía persiste la violencia, Azkarraga consideró que es necesario reflexionar sobre este concepto y también sobre los pasos a dar en el futuro, un futuro que espera esté cerca. Por ello, indicó que si bien es imprescindible que ETA deje las armas y finalice su violencia, "la reconciliación no es con ella. Se trata de reconocer y de respetarnos todos los sectores sociales que vivimos en Euskadi. No basta sólo con soportarnos, hay que intentar trenzar un proyecto común después de reconocer y reparar todas las injusticias que se hayan podido cometer en tantos y tantos años de violencia. Reconciliar requiere pensar en el futuro sin violencia, sin ETA, sin enfrentamientos ideológicos y sin enfrentamientos sectarios. Requiere pensar en el futuro desde la confianza mutua", explicó.
Así, hizo un llamamiento a los partidos y al Gobierno vasco a desempeñar su papel como agentes activos para animar en ese proceso de reconciliación y a movilizar en esta dirección "a una sociedad golpeada como la nuestra". |
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