|
|
|
Mesa de redacción
|
|
Gato o tigre
|
|
Juan Carlos Ibarra
|
|
 |
EN las calles de Dublín hay grandes carteles publicitarios en los que se ve un tigre y una cría de gato, sobre este texto: "Sin el turismo, el tigre se quedaría en gato". El crecimiento económico experimentado por la República de Irlanda en los años 90 le valió el calificativo de El tigre celta a nivel internacional. Lejos de dormirse en los laureles, las autoridades irlandesas son conscientes de que no se puede desaprovechar ninguna fuente de ingresos, por pequeña que pueda parecerles a los ciudadanos que se han acostumbrado a cabalgar sobre el gran tigre.
En Euskadi el turismo es una fuente muy modesta de riqueza si se compara con el rendimiento de este sector en otros países. Las instituciones vascas muestran una sensibilidad especial hacia este fenómeno emergente, pero da la sensación de que a pie de calle, e incluso en sectores directamente relacionados con el turismo, no existe una conciencia de que hay que abonar este campo si se quieren recoger los frutos.
En Bilbao cuesta encontrar restaurantes abiertos en fines de semana o épocas vacacionales en las que la afluencia de visitantes es mayor. Los propietarios suelen recurrir al argumento de que la mayoría de los visitantes son mochileros que no frecuentan establecimientos de cierto nivel. Incluso siendo esto verdad, el hecho de que locales para el turismo de calidad no abran en momentos clave hace que Bilbao se vaya convirtiendo en una ciudad con servicios sólo para mochileros y no para otros visitantes. Es la pescadilla que se muerde la cola. La bonanza económica que vive el país no debería llevar a ningún sector a bajar la guardia. El pan de hoy puede ser el hambre de mañana. Quien hoy se duerme tigre puede despertar mañana siendo un gato.
jcibarra@deia.com |
|