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¿Dónde apuntan las cámaras de ETB?
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Koldo Aldai
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el II Foro Espiritual de Estella, recientemente concluido, reunió en la ciudad del Ega alrededor de 1.200 personas de diferentes religiones en un clima de entendimiento, diálogo y celebración. Los credos volvieron a encontrar en nuestra ciudad y la cita contó el apoyo del Ayuntamiento y de la Asociación para el diálogo interreligioso de Unesco Catalunya, entre otras importantes instituciones.
A diferencia de la primera edición, en la que hubo un mayor seguimiento, en el evento de este año, a lo largo de tres días y medio, la cobertura de ETB fue sólo de unos brevísimos segundos. Las conversaciones telefónicas que mantuvimos con responsables del ente sobre todo de Durango, pero también de Iruñea y Donostia, fueron múltiples, tanto antes, como a lo largo del evento. Siempre hubo desde el otro lado del teléfono buenas palabras, pero éstas no se llegaron a plasmar en realidades. A ninguna de las dos ruedas de prensa convocadas acudieron. En los diferentes actos a los que les habíamos invitado y que les habíamos explicado con detenimiento, brillaron por su ausencia. Sólo hubo una fugacísima visita de una reportera y su cámara en la ceremonia inaugural. Radio Euskadi no cubrió nada.
En el Foro hubo celebraciones interreligiosas por la paz de una magnitud que no se ha visto nunca en nuestro país, por lo menos en un espacio público. En la iglesia de un convento de monjas se celebró una oración sin precedentes con representantes de las diferentes comunidades espirituales y religiosas (católicos, evangelistas, budistas, skhis, judíos, hindúes, baha'is, brahma kumaris, indígenas, agnósticos...), en un acto de gran armonía y elevada vibración, con el templo a rebosar, pero que nuestra televisión vasca, a pesar de haber sido reiteradamente informada, no debió considerar de interés. En un Paseo de los Llanos realzado en su verde desbordante por el sol y por el alegre colorido de una multitud diversa, en los momentos de mágica comunión junto al altar universal, escrutábamos el paisaje en busca de unos reporteros que no terminaban de llegar.
Para nuestra televisión el último concurso de pinchos del último pueblo de nuestra geografía tiene más interés que una cita interreligiosa multitudinaria. Los Rolling Stones ofrecieron también a principios del verano concierto en Donostia. Tuvimos a sus satánicas majestades compartiendo el postre de la comida y de la cena en la pantallas de nuestros Teleberri durante varios días. Ya no hablemos de las horas y horas que nuestra televisión pública dedica a los omnipresentes, siempre apabullantes Sanfermines...
Sólo son botones de muestra, para compartir una tristeza, pena de ver que reproducimos los mismos esquemas de otras televisiones foráneas, con los mismos contenidos alienantes, todo ello, eso sí, muy del país, muy autóctono… Uno necesariamente se pregunta si éstos son los medios de comunicación públicos propios que merecemos y por los que hemos suspirado. Uno se pregunta si esta es la televisión de un pueblo que anhela profundamente la paz, cuando ésta no se molesta en registrar un evento convocado con esa clave de paz y de esperanza y de estas dimensiones. ¡Vivan los concursos de pinchos, vivan los Sanfermines, viva nuestro buen comer, beber y la Real..., que la vida no es mucho más que todo eso, y si lo es, poca necesidad hay de dar cuenta de ello! ¿No hay anhelos más profundos y emancipadores que palpitan en el corazón de nuestro pueblo, o es que nuestra televisión pública no tiene el interés en registrarlos?
Valga para finalizar, apuntar que esta crítica constructiva es desde adentro. Creo en este país, en la buena fe y voluntad de las responsables de las instituciones de las que nos hemos dotado, de los responsables de los medios mencionados. Sin embargo pienso que principalmente estos últimos deberían reflexionar seriamente hacia donde están apuntando los objetivos de sus cámaras, al mundo individualista, materialista y hedonista con su ocio desnortado que se derrumba o al nuevo mundo con otros valores que está, con mucha ilusión, diversidad y creatividad, emergiendo. Lo dijimos telefónicamente, por vía e-mail a los responsables de los medios, lo volvemos a decir ahora en estas líneas: las iniciativas ciudadanas que apuestan por el otro mundo posible de paz, armonía y cooperación en los más diversos ámbitos de la vida, poco podrán hacer, si su accionar no encuentra su debido eco en nuestros medios de comunicación.
Después de todo el interés puesto en nuestras comunicaciones con sus responsables, EiTB, lo decimos con pena, nos ha fallado. Ojalá ésta se la última y en la próxima edición del Foro, nuestras letras puedan ser de sentido agradecimiento por la contribución del ente a la difusión de ese encuentro de diversidad espiritual, a ese empeño, en el que tantos estamos comprometidos, de comunión interreligiosa y fraternidad humana.
* Del gabinete de prensa del Foro Espiritual Estella-Lizarra 2007 |
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