Enviado especial
angouleme. Guerra de ironía camino de Angouleme, final de la llamada última oportunidad para los aventureros. En la salida, todos, los que aún la tenían, mimando la única bala que quedaba en un tambos austero, lúgubre, cansado de girar. Disparos desesperados. Sólo cuatro dianas: Michael Boogerd, Sandy Casar, Axel Merckx y Laurent Lefevre. Tres contra uno. Tres equipos de la liga de la pulcritud contra un compañero de Michael Rasmussen, el líder apartado, amarillo despojado. Los cuatro, junto con Willems, eran cabeza de carrera ya en el kilómetro 20 de la etapa, pero el quinteto se quedó en cuarteto poco más adelante, en el 27, cuando un perro se cruzó en el camino de Casar, quien arrastró en la caída a Willems. El francés se levantó raudo y volvió a la cabeza de carrera. El ciclista del Liquigas se quedó en el sitio, anclado, apartado de la lucha por la victoria que se coció entre los cuatro de adelante. Boogerd, enrabietado, queriendo secar con un triunfo las lágrimas de la noche del miércoles, cuando su compañero Rasmussen dejó de serlo, jugó a ganador, como siempre, dando la cara. Generoso, luchador, bravo… Pero sus piernas no eran las de abril, las de Amstel o Lieja. Su pundonor no bastó para doblegar a Casar, irresistible en la última recta de meta donde no encontró rival para firmar la segunda victoria francesa en el Tour después de la que conquistó Cedric Vasseur en Marsella.
Euskaltel tiró del carro Perdió Euskaltel-Euskadi la última oportunidad para ganar una etapa en este Tour al no meter, pese a intentarlo, ningún corredor en la escapada buena, pero no fue una jornada anodina para el bloque naranja, ya que se tuvo que poner manos a la obra a falta de cerca de 35 kilómetros para rebajar la diferencia de los cuatro fugados cuando ésta superó los 17 minutos. ¿Por qué? Porque Michael Boogerd, a 27 minutos en la general, amenazaba la décima plaza de Mikel Astarloza, esa que con tanto sufrimiento ha conquistado durante el Tour. El arreón de los naranjas dejó la diferencia en la mitad, donde ya no era peligrosa para sus intereses. |