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El nuevo ministro de Cultura durante la entrevista Foto: efe |
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César Antonio Molina, ministro de Cultura
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"De todo lo que he hecho, lo que menos soy es político"
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El ministro de Cultura César Antonio Molina habla de sus aficiones culturales. Seguirá yendo al cine, al teatro y a la ópera, aunque ahora podrá ver esos espectáculos "desde un lugar mejor".
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Ana Mendoza
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madrid. César Antonio Molina habla de la experiencia que ha ido acumulando a lo largo de su vida en el ámbito de la cultura, como escritor, profesor universitario, periodista, gestor cultural desde diferentes cargos y, ahora, como ministro, una responsabilidad que afronta "con enorme ilusión, con imaginación y ganas", aunque cree que la política es lo más ajeno a su forma íntima de ser.
"De todo lo que he hecho en mi vida, creo que lo que menos soy es político", afirma Molina, para dejar claro a renglón seguido que no es "una persona ajena al Ministerio"
Conoce bien a los creadores desde hace más de tres décadas, piensa "como ellos" y sabe cómo "llevar a cabo sus intereses y deseos". "Espero hacerlo al menos tan bien como he procurado hacerlo antes".
César Antonio Molina no cree que sus aficiones y hábitos culturales vayan a cambiar ni un ápice porque haya sido nombrado ministro de Cultura. Seguirá yendo al cine, al teatro y a la ópera como ha hecho "siempre", aunque ahora podrá ver esos espectáculos "desde un lugar mejor"·
"Nadie en esos lugares tomará mi presencia como algo raro, sino que, simplemente, en vez de saludarme por mi nombre me dirán 'bienvenido, ministro', y cuando deje de serlo, me volverán a llamar César Antonio", asegura Molina en la entrevista que concede a Efe, en la que elude hablar de política cultural hasta que comparezca a finales de agosto en el Congreso de los Diputados.
El nuevo ministro dice que, "después de la literatura", el cine, la música y las artes plásticas son su "debilidad". Entre sus lecturas preferidas figuran las de "los clásicos grecolatinos"; es "un gran amante del cine", y es también "un apasionado de la ópera".
"Entre mis autores preferidos está Ovidio, y sigo leyendo permanentemente La Eneida, de Virgilio, "un libro sabio" que en un reciente viaje a Nápoles utilizó para "recorrer todos los lugares" del poeta latino en esa ciudad italiana. El fruto de ese itinerario se verá en el cuarto tomo de las memorias de Molina.
"Siempre me ha quedado la idea de que el latín era la lengua de mis antepasados", afirma el ministro de Cultura, que también cree entender "muy bien las lenguas y las culturas de España".
Molina es un cinéfilo empedernido, y esa pasión empezó a forjarse en las salas "de arte y ensayo", donde, en los años setenta, se veía "el gran cine europeo", el de la Nouvelle Vague, el neorrealista italiano, "el Bergman maravilloso de aquel tiempo y el 'free cinema' de los ingleses".
Le gusta el cine europeo y siente especial predilección por Antonioni, "porque representa la modernidad desde la clasicidad", pero nunca ha tenido "prejuicios hacia lo bueno" y admira por supuesto "el buen cine americano", el de John Ford y John Huston, entre otros.
"Pero en aquella época el cine español también era muy importante", con realizadores como Buñuel, Saura o Víctor Erice, y con Bardem y Berlanga. |
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